La prensa dice

1 mar
2007

Hogueras en la llanura, por David Broc

En plena efervescencia de revlsionismo de la ll Guerra Mundial, no viene nada mal Ia recuperación por parte de "Hogueras en la llanura, excelente noveia del escritor japonés Shohei Ooka que forma parte ya de la iconografía literaria nipona del siglo XX. Estilo sucinto, conciso y extremadamente ágil, sobre todo si tenemos en cuenta su procedencia oriental y su fecha de publicación, 1952 para relatar el abandono de un soldado japonés enfermo en Ia selva de una isla filipina. Repudiado por su propio ejército, se ve forzado a deambular por la jungla del archipiélago en busca de comida y recursos naturales para seguir con vida. A partir de ahí, Ooka nos sumerge en una historia que desde un punto de partida radicalmente antibelicista, basado en la crítica abierta y frontal del ejército y sus mecanismos, poco a poco adopta forma y cuerpo casi de novela de terror en que las alucinaciones, el canibalismo, la violencia, la paranoia y la soledad condenan al soldado protagonista a una progresiva decadencia física y mental que acaba siendo incluso peor que estar en el frente de batalla. Para el escritor, que vivió y sufrió una situación parecida en la guerra antes de ser encontrado por la armada norteamericana, no hay peor degradación y humillación personal para un soldado que el abandono deliberado de tu propio ejército. Quizás por eso, entre otras muchas cosas que se leen en el libro, "Hogueras en la llanura" se puede confundir en muchos momentos con una novela de terror puro y duro; a fin de cuentas, y salvando las distancias, estamos hablando de lo mismo.
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