La prensa dice

15 jun
2008

Bolivia, contada desde el chalé, por Luis Alemany

Edmundo Paz Soldán presenta en España la novela ’Río fugitivo’, un retrato descarnado y atípico de las clases altas de su país.

Hipótesis: mientras que el gran tema de la narrativa norteamericana consiste en que un personaje se va de un lugar a otro para ir a mejor, el gran tema de la narrativa latinoamericana consiste en que un personaje que se queda en su lugar para ir a peor.

«Es verdad. Nuestras novelas están llenas de espacios opresivos, cerrados. Piense en Vargas Llosa, en Donoso... Eso tiene que ver con la situación de las clases privilegiadas, que sienten que su estatus es un patrimonio irrenunciable que los ata a su país... Lo malo, es que, al quedarse, se condenan a la claustrofobia en sus pequeñas islas de modernidad, cercados por la pobreza y aterrados por el desquite de los oprimidos».

Y así nacen novelas como Río fugitivo (Libros del Asteroide), obra del boliviano Edmundo Paz Soldán, que también es autor del anterior entrecomillado, profesor de Literatura en Cornell y escritor incomodísimo en su país.

¿Razones? Busquen en su Río fugitivo, en parte novela de iniciación, en parte relato noir y en parte crónica de las malas costumbres de las clases altas y blancas de Bolivia. Para entendernos: una Ciudad y los perros en el altiplano que mereció el elogio del propio Vargas Llosa.

«Río fugitivo se publicó en Bolivia hace 10 años. Fue un escándalo, en mi colegio se pusieron furiosos conmigo», recuerda Paz Soldán. «Ahora veo el libro y el conjunto de la carrera y entiendo que lo que lo une es el deseo de contar ese choque entre lo moderno y lo tradicional desde la perspectiva de lo moderno». Dicho en concreto: «Los novelistas bolivianos siempre fueron blancos que trataban el tema indigena. Yo empecé a escribir sobre las clases altas y me dijeron que lo dejara, que en ellas no había suficiente densidad vital. Mi desafío ha sido demostrar lo contrario y contar la realidad de mi país desde la vida de los privilegiados».

Como Río fugitivo habla de Bolivia, procede preguntar por Evo Morales. «Entiendo que en Europa parezca naíf, grosero. Su izquierda es la de los 60. Lo que pasa es que la derecha también se quedó en los 60. De todas formas, a Evo se le subestima como a un pobre indio, marioneta de Chávez. Y de eso nada. El tiene una visión clara y toma sus decisiones, aunque sean arbitrarias, en la tradición de los caudillos americanos».

El Mundo