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	<title>LIBROS DEL ASTEROIDE</title>
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		<title>Rese&#241;a de &quot;Un para&#237;so inalcanzable&quot; en Diario de Menorca</title>
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		<description>Por Llu&#237;s Verg&#233;s [Para leer esta rese&#241;a en Diario de Menorca, desc&#225;rgate el PDF adjunto]

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&lt;a href="http://www.librosdelasteroide.com/-la-prensa-dice" rel="directory"&gt;La prensa dice&lt;/a&gt;


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		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Por Llu&#237;s Verg&#233;s&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt; &lt;p&gt;[Para leer esta rese&#241;a en Diario de Menorca, desc&#225;rgate el PDF adjunto]&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_ps'&gt;Diario de Menorca&lt;/div&gt;
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		<title>Rese&#241;a de &quot;La agon&#237;a de Francia&quot; en el blog En lengua propia</title>
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		<dc:creator>Libros del Asteroide</dc:creator>



		<description>Por Jaime Fern&#225;ndez Mart&#237;n [Para leer esta rese&#241;a en En lengua propia, haz clic aqu&#237;] En Estados Unidos los cineastas que trataron en alguna de sus pel&#237;culas la resistencia antinazi durante la Segunda Guerra Mundial enfocaron el asunto de una manera que quiz&#225; extra&#241;ase a los europeos. Libres de la cercan&#237;a con que aqu&#237; se viv&#237;a la lucha ideol&#243;gica desatada a ra&#237;z del conflicto, los h&#233;roes de esas pel&#237;culas, a menudo ambientadas en entornos coloniales, percib&#237;an un tanto lejana la guerra. S&#243;lo en el (...)

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 <content:encoded>&lt;img class='spip_logos' alt=&quot;&quot; align=&quot;right&quot; src=&quot;http://www.librosdelasteroide.com/local/cache-vignettes/L150xH26/arton976-824ef.jpg&quot; width='150' height='26' style='height:26px;width:150px;' /&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Por Jaime Fern&#225;ndez Mart&#237;n&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt; &lt;p&gt;[Para leer esta rese&#241;a en En lengua propia, haz clic &lt;a href=&quot;http://enlenguapropia.wordpress.com/2013/05/20/victoria-de-la-indiferencia/#more-2932&quot; class='spip_out' rel='external'&gt;aqu&#237;&lt;/a&gt;]&lt;/p&gt; &lt;p&gt;En Estados Unidos los cineastas que trataron en alguna de sus pel&#237;culas la resistencia antinazi durante la Segunda Guerra Mundial enfocaron el asunto de una manera que quiz&#225; extra&#241;ase a los europeos. Libres de la cercan&#237;a con que aqu&#237; se viv&#237;a la lucha ideol&#243;gica desatada a ra&#237;z del conflicto, los h&#233;roes de esas pel&#237;culas, a menudo ambientadas en entornos coloniales, percib&#237;an un tanto lejana la guerra. S&#243;lo en el momento decisivo mostraban su verdadero rostro.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Por citar dos ejemplos muy conocidos, en &lt;i&gt;Casablanca &lt;/i&gt; (1942) y en &lt;i&gt;Tener o no tener&lt;/i&gt; (1944) el h&#233;roe antinazi m&#225;s eficaz es un solitario (interpretado por Humphrey Bogart), apol&#237;tico e incluso indiferente ante el conflicto y al que s&#243;lo le quita el sue&#241;o la buena marcha de su negocio.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;En &lt;i&gt;Esta tierra es m&#237;a&lt;/i&gt;, la pel&#237;cula que Jean Renoir rod&#243; en EE.UU en 1943, tambi&#233;n el ferroviario de apariencia simple (Kent Smith), que simula confraternizar con el enemigo, el maestro t&#237;mido, feo (Charles Laughton) y s&#243;lo preocupado por conquistar el cari&#241;o de la bella maestra (Maureen O`Hara), y el director de escuela solter&#243;n y libresco (Philip Merivale), ser&#225;n quienes se opongan al invasor nazi. H&#233;roes aparentemente sin madera de h&#233;roes pero que saben estar a la altura de las circunstancias. Todos ellos aparentaron indiferencia, como si s&#243;lo les importasen sus asuntos personales. Sin embargo, a la hora de la verdad se comprometieron hasta las &#250;ltimas consecuencias.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Descendiendo al terreno de la realidad, hubo un espa&#241;ol que, tras la cruel experiencia de la Guerra Civil de 1936 y desde el exilio, se enfrent&#243; al enemigo nacionalsocialista como s&#243;lo sab&#237;a hacerlo: con su m&#225;quina de escribir. Se trata del periodista sevillano Manuel Chaves Nogales, quien al llegar a Francia en 1939, huyendo de las tropas franquistas, fue testigo de la Ocupaci&#243;n alemana en junio de 1940. Tambi&#233;n en esa ocasi&#243;n estuvo all&#237; y se puso a contar todo lo que vio, mientras a su alrededor presenciaba consternado la deserci&#243;n de la mayor&#237;a de los parisinos.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Los ej&#233;rcitos alemanes entraron tranquilamente en Par&#237;s el viernes 14 de junio de 1940 y ya el lunes anterior no quedaba ni un portero en el ministerio al que Chaves Nogales estaba adscrito. S&#243;lo vagaban por los pasillos &#8220;como almas en pena, unos cuantos colaboradores extranjeros, italianos antifascistas, jud&#237;os de nacionalidad dudosa y rojos espa&#241;oles que hab&#237;amos sido dejados por cuenta de Hitler&#8221;. Un mill&#243;n de parisinos hab&#237;an emprendido la huida, detr&#225;s del gobierno y de sus funcionarios, colapsando las salidas de la capital.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;En su libro &lt;i&gt;La agon&#237;a de Francia &lt;/i&gt; Chaves anot&#243; las reflexiones que le suger&#237;a la &#8220;extra&#241;a derrota&#8221; &#8211;as&#237; fue como la defini&#243; el historiador Marc Bloch, fusilado por los ocupantes el 16 de junio de 1944, tras ser torturado por la Gestapo debido a su origen jud&#237;o y su participaci&#243;n en la Resistencia- a la que se abandon&#243; la sociedad francesa en aquellos tr&#225;gicos momentos, atrapada en su propia impotencia, como resultado de la disoluci&#243;n moral y pol&#237;tica en la que se hallaba sumida desde hac&#237;a a&#241;os.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Era previsible que con ese precedente a la mayor&#237;a de los franceses no se les ocurriese otra cosa que huir de los dilemas morales que les plante&#243; la Ocupaci&#243;n por un ej&#233;rcito adiestrado en el odio, la mendacidad ideol&#243;gica, un nacionalismo perverso y criminal y la fe ciega en sus corruptos dirigentes. Unos se rindieron, apostando por el poderoso enemigo; otros se lavaron las manos, encerr&#225;ndose en su vida privada, y s&#243;lo unos pocos plantaron cara al invasor.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;En su an&#225;lisis de aquella tr&#225;gica experiencia, Chaves Nogales subraya el aislamiento del individuo en la sociedad de masas y la &#8220;indiferencia inhumana&#8221; de &#233;stas. Lamenta que el &#8220;mito de la ciudadan&#237;a&#8221; engendrado por la vida urbana no hubiese sido m&#225;s que una ilusi&#243;n.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;A pesar de su ritmo vibrante y de sus progresos materiales, la ciudad es &#8220;un ser inanimado, una fuerza y una resistencia gigantesca&#8221; que, sin embargo, &#8220;permanecen inoperantes cuando se quiere esgrimirlas con una finalidad espiritual superior&#8221;.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;La tarde del domingo en que muri&#243; Francia fue de lo m&#225;s normal. La gran capital, Par&#237;s, permanec&#237;a confiada y la muchedumbre endomingada paseaba por los jardincillos del H&#244;tel de Ville con absoluta indiferencia.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;M&#225;s que las angustiosas preocupaciones nacionales del momento, lo que tra&#237;a de cabeza a aquella muchedumbre era encontrar &#8221;un mediano restaurant, una cama, una mesa libre en una terraza para tomar el aperitivo, una localidad para el cine&#8221;.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;A Chaves Nogales le llamaba la atenci&#243;n que, incluso en una cat&#225;strofe como la que se avecinaba, los tranv&#237;as continuasen funcionando y los teatros y los cines permanecieran abiertos, al igual que los mercados y los bazares. Los guardias urbanos segu&#237;an regulando el tr&#225;fico y los carteros repart&#237;an las cartas como de costumbre.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Lo que realmente no se toleraba es que al salir de la oficina o del taller no se pudiese tomar el aperitivo, que se debiera perder una hora haciendo cola ante la puerta de la panader&#237;a o que el tr&#225;fico rodado no estuviese debidamente regulado por los guardias.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;La inercia de la costumbre y la mec&#225;nica de la organizaci&#243;n se impusieron sobre los requerimientos morales derivados de la nueva y peligrosa circunstancia. La subordinaci&#243;n a esa mec&#225;nica funcional revel&#243; una forma de esclavitud desconocida hasta entonces. Era como si en el fin del mundo los relojes continuasen marcando la hora. Conclu&#237;a afirmando que &#8220;todo intento contra esta inercia formidable de la gran ciudad est&#225; condenado al fracaso&#8221;. Un pa&#237;s puede ser invadido, un Estado puede derrumbarse ante la pasividad de la gente &#8211;observa Chaves-, pero el servicio municipal de recoger las basuras seguir&#225; funcionando las cuarenta y ocho horas. &#8220;Las masas modernas soportan todo menos la incomodidad material&#8221; porque la independencia de la patria, los derechos humanos, los destinos de la civilizaci&#243;n son &#8220;puras abstracciones&#8221; para ellas.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;La indiferencia moral s&#243;lo conduce a la barbarie, al aislamiento de los individuos, al ego&#237;smo, a la irresponsabilidad, al olvido, a la supresi&#243;n de la conciencia y al eclipse de los valores b&#225;sicos que sostienen la civilizaci&#243;n. Es la ley de la selva, que cada cual se las arregle por su cuenta y s&#225;lvese quien pueda.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Esta barbarie moderna se distingue de la otra en que &#8220;sacrifica la dignidad humana a la satisfacci&#243;n de los instintos dentro del cuadro estricto de una reglamentaci&#243;n de polic&#237;a urbana inflexible&#8221;. Un curioso fen&#243;meno asociado a ella detectado por Chaves fue la facilidad con que la muchedumbre pasaba en muy poco tiempo de un estado de &#225;nimo a otro opuesto; de la &#8220;desesperaci&#243;n m&#225;s espantosa a la frivolidad al optimismo injustificables&#8221;.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Las mismas gentes que hab&#237;an salido de Par&#237;s angustiadas y que a quinientos kil&#243;metros se encontraban con que hab&#237;an perdido sus bienes, con las familias dispersas y la patria deshecha, eran las mismas que unas horas despu&#233;s abarrotaban las terrazas de Biarritz o de San Juan de Luz mientras charlaban tranquilamente y se re&#237;an ante un aperitivo. Para Chaves esto es una muestra de la facultad &#8220;de inhibici&#243;n prodigiosa&#8221; que tiene el hombre moderno.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Citando a Ortega y Gasset, el autor del influyente ensayo sociol&#243;gico &lt;i&gt;La rebeli&#243;n de las masas,&lt;/i&gt; que comenz&#243; a publicar en 1929 en el diario madrile&#241;o El Sol, argumenta que la decadencia de la democracia radica en esta rebeli&#243;n, &#8220;el gran fen&#243;meno de nuestro tiempo&#8221; provocado &#8220;no por un af&#225;n de superaci&#243;n multitudinario, sino por el desencadenamiento diab&#243;lico de los m&#225;s bajos instintos&#8221;.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Chaves estaba convencido de que esto era una manifestaci&#243;n clara del desequilibrio entre el progreso material y el espiritual. Un exponente de ello es lo que hoy entendemos por &#8220;terrorista&#8221;:&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8220;un adolescente semianalfabeto, pero que tenga buenos movimientos, reflejos y pulmones resistentes puede aterrorizar a una ciudad de millones de habitantes planeando sobre ella con una tonelada de mort&#237;feros explosivos, gracias a un motor cuyo funcionamiento ni siquiera conoce y que conduce a ciegas con s&#243;lo mover unos resortes&#8221;.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Nadie como Chaves se hallaba en mejor disposici&#243;n para lamentar la indiferencia de la ciudadan&#237;a en aquella grave situaci&#243;n. Durante los cuatro a&#241;os de guerra civil en Espa&#241;a hab&#237;a sido testigo de la pasividad de las democracias a la hora de defender la legitimidad de la Segunda Rep&#250;blica.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Bajo la bota de la tiran&#237;a nazi, esas mismas democracias sufrieron en propia carne la indiferencia que hab&#237;an mostrado hacia Espa&#241;a. Sin embargo, tambi&#233;n como hab&#237;a sucedido en este pa&#237;s, durante la Segunda Guerra Mundial fueron los perseguidos por la tiran&#237;a quienes habr&#237;an de padecer con m&#225;s rigor las secuelas de la indiferencia generalizada.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;En su libro, Chaves critica a los nacionalistas franceses, quienes, al bregar por la demolici&#243;n de la democracia, hundieron la naci&#243;n. &#8220;Francia se ha suicidado&#8221;, sentencia el periodista, traicionando a las masas que buscaron refugio en ella, pero de una forma distinta de como lo hizo Espa&#241;a en 1936, pues, en vez de intentar aniquilarse los unos a los otros, todos remaron en la misma direcci&#243;n: minando &#8220;la base de sustentaci&#243;n com&#250;n&#8221; y arruinando al pa&#237;s.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Tambi&#233;n culpa de la cat&#225;strofe a la peque&#241;a burgues&#237;a proletarizada y a las clases medias que apoyaron el turbio nacionalismo franc&#233;s del escritor Charles Maurras, ide&#243;logo del grupo de extrema derecha &lt;i&gt;Action Fran&#231;aise.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Igualmente, responsabiliza de la derrota al ej&#233;rcito, al militarismo y al prejuicio antiliberal de sus jefes, quienes mantuvieron una &#8220;voluntad de sumisi&#243;n&#8221; al hitlerismo, a lo que hab&#237;a que sumar la incapacidad profesional de la mayor&#237;a de los oficiales. Si en 1914 este ej&#233;rcito pensaba hacer la guerra como en 1870, argumenta el periodista, en 1939 pensaba hacerla como en 1914.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;A juicio de Manuel Chaves, un indicio evidente de que Francia &#8220;estaba virtualmente conquistada por el enemigo&#8221; antes de la Ocupaci&#243;n alemana, es el triunfo del antisemitismo en Francia, como lo prueba el que Georges Mandel, considerado el &#250;nico Clemenceau posible de aquella guerra, no pudiese ponerse al frente del gobierno de la Rep&#250;blica por su origen jud&#237;o.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&lt;i&gt;La agon&#237;a de Francia&lt;/i&gt; se public&#243; en 1941 en Montevideo. Perseguido por la Gestapo, Manuel Chaves Nogales emigr&#243; a Londres, donde falleci&#243; en 1944 a los cuarenta y siete a&#241;os, v&#237;ctima de una peritonitis.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_ps'&gt;En lengua propia&lt;/div&gt;
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		<title>Rese&#241;a de &quot;El fiel Rusl&#225;n&quot; en Diario Vasco</title>
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		<description>Por I&#241;igo Urrutia [Para leer esta rese&#241;a en Diario Vasco, desc&#225;rgate el PDF adjunto] Rusl&#225;n es un perro normal, &#171;hijo legitimo de ese perro primitivo al que el miedo a las tinieblas y el odio a la luna hab&#237;an empujado al fuego que ard&#237;a ante la caverna del hombre, oblig&#225;ndolo a sustituir la libertad por la fidelidad&#187;. Adiestrado para vigilar a prisioneros en los campos de concentraci&#243;n estalinistas, el cierre del gulag donde cumple servicio le sume en un prolongado desconcierto. Su cosmovisi&#243;n (...)

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		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Por I&#241;igo Urrutia&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt; &lt;p&gt;[Para leer esta rese&#241;a en Diario Vasco, desc&#225;rgate el PDF adjunto]&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Rusl&#225;n es un perro normal, &#171;hijo legitimo de ese perro primitivo al que el miedo a las tinieblas y el odio a la luna hab&#237;an empujado al fuego que ard&#237;a ante la caverna del hombre, oblig&#225;ndolo a sustituir la libertad por la fidelidad&#187;. Adiestrado para vigilar a prisioneros en los campos de concentraci&#243;n estalinistas, el cierre del gulag donde cumple servicio le sume en un prolongado desconcierto. Su cosmovisi&#243;n queda hecha trizas cuando el mundo deja de estar estructurado en amos, prisioneros y perros guardianes. Rusl&#225;n piensa como los humanos en esta novela en la que los perros se comportan como humanos y &#233;stos como perros de la peor ralea. Tras el desmantelamiento del campo, Ruslan es abandonado y vaga sin norte hasta que es acogido por Harapiento, un exprisionero, tan errabundo
y desprovisto de br&#250;jula como sus guardianes cuadr&#250;pedos. No saben qu&#233; hacer con sus vidas, con su libertad. Evoca el contrapunto a la rebeli&#243;n en la granja orwelliana.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;El cierre de lamayor&#237;a de los campos de prisioneros decretado por Nikita Jrushchov tras la muerte de Stalin desorient&#243; a quienes hab&#237;an sido sus custodios. Imbuidos de ese sentido f&#233;rreo del deber cuando la ideolog&#237;a se convierte en religi&#243;n, Vladimov construye una par&#225;bola sombr&#237;a y realista. Escribi&#243; y reescribi&#243; este relato durante a&#241;os, despu&#233;s de que le contaran una an&#233;cdota que vale casi como categor&#237;a. Durante una de las pomposas celebraciones de un Primero de Mayo, tras cerrar los campos, una jaur&#237;a de perros que hab&#237;an sido guardianes atac&#243; a los participantes en un desfile tras confundirlos con un cuerda de presos. Una imagen brutal de la alienaci&#243;n cultivada en el gulag.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8216;El fiel Rusl&#225;n' es una alegor&#237;a de la confusi&#243;n existencial de quienes vivieron durante tantos a&#241;os en la obediencia devota y sumisa a la verdad revelada del estalinismo, como tambi&#233;n de quienes fueron
sus v&#237;ctimas.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_ps'&gt;Diario Vasco&lt;/div&gt;
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<item xml:lang="es">
		<title>El prestamista</title>
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		<dc:creator>Libros del Asteroide</dc:creator>


		<dc:subject>Jord&#225;, Eduardo</dc:subject>
		<dc:subject>Jord&#225;, Eduardo</dc:subject>

		<description>Una emocionante novela sobre la capacidad de regeneraci&#243;n del ser humano.

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&lt;a href="http://www.librosdelasteroide.com/-libros" rel="directory"&gt;Libros&lt;/a&gt;

/ 
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&lt;a href="http://www.librosdelasteroide.com/-jorda-eduardo,61" rel="tag"&gt;Jord&#225;, Eduardo&lt;/a&gt;

		</description>


 <content:encoded>&lt;img class='spip_logos' alt=&quot;&quot; align=&quot;right&quot; src=&quot;http://www.librosdelasteroide.com/local/cache-vignettes/L94xH150/arton974-8a09b.jpg&quot; width='94' height='150' style='height:150px;width:94px;' /&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;Sol Nazerman es un inmigrante polaco, hosco y poco sociable, que regenta una casa de empe&#241;os en Harlem a finales de los cincuenta. Las heridas de su paso por los campos nazis le han llevado a eliminar de su vida cualquier atisbo de emoci&#243;n. Apenas soporta a los pobres diablos y ladrones de poca monta que forman la clientela habitual de su tienda ni al g&#225;nster para el que trabaja, y las relaciones con su ayudante, el joven puertorrique&#241;o Jes&#250;s Ortiz, y con la familia de su hermana, con la que vive y a la que mantiene, tampoco son mucho mejores. Sin embargo, una serie de circunstancias inesperadas le obligar&#225;n a salir de su apat&#237;a.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&lt;i&gt;El prestamista&lt;/i&gt; es una emocionante novela sobre la capacidad de regeneraci&#243;n del ser humano, sobre las ense&#241;anzas que la vida y el sacrificio de los dem&#225;s nos pueden brindar. Una excelente muestra de la literatura norteamericana de los sesenta, de uno de los mejores escritores de su generaci&#243;n al que su muerte prematura le priv&#243; de un reconocimiento mayor.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;A LA VENTA EL 24 DE JUNIO.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_ps'&gt;&lt;p&gt;&#171;Wallant ha manejado un tema dif&#237;cil con gran habilidad. (&#8230;) Sus escenas encierran un sentido de cercan&#237;a y asfixia que recuerda a Dostoievski.&#187; &lt;strong&gt;The New York Times&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#171;Es innegable el poder de este libro implacablemente honesto. (&#8230;) Sus retratos son triunfos de la imaginaci&#243;n.&#187; &lt;strong&gt;Saturday Review&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#171;De entre la &#250;ltima generaci&#243;n de grandes novelistas, el m&#225;s influyente todav&#237;a es, en mi opini&#243;n, J. D. Salinger y el m&#225;s prometedor fue, quiz&#225;s, Edward Lewis Wallant, que muri&#243; tan joven.&#187; &lt;strong&gt;Kurt Vonnegut&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
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		<title>Obituario de Yoram Kaniuk en El Pa&#237;s</title>
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		<description>Por Ana Carbajosa [Para leer el obituario de Yoram Kaniuk en El Pa&#237;s, haz clic aqu&#237; o desc&#225;rgate el PDF adjunto] Incluso enfermo de c&#225;ncer y sometido a un tratamiento de quimioterapia, el novelista israel&#237; Yoram Kaniuk destilaba la vitalidad con la que estos d&#237;as se le recuerda en Israel. Le visit&#233; hace pocos meses en su peque&#241;o apartamento de Tel Aviv. Su mujer, su hija, el nieto que no paraba quieto, el perro&#8230; Hab&#237;a mucha vida en el universo de Kaniuk, uno de los grandes de la literatura israel&#237;, (...)

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&lt;a href="http://www.librosdelasteroide.com/-la-prensa-dice" rel="directory"&gt;La prensa dice&lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;img class='spip_logos' alt=&quot;&quot; align=&quot;right&quot; src=&quot;http://www.librosdelasteroide.com/local/cache-vignettes/L150xH150/arton973-7e3a3.jpg&quot; width='150' height='150' style='height:150px;width:150px;' /&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Por Ana Carbajosa&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt; &lt;p&gt;[Para leer el obituario de Yoram Kaniuk en El Pa&#237;s, haz clic &lt;a href=&quot;http://cultura.elpais.com/cultura/2013/06/12/actualidad/1370988252_561623.html&quot; class='spip_out' rel='external'&gt;aqu&#237;&lt;/a&gt; o desc&#225;rgate el PDF adjunto]&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Incluso enfermo de c&#225;ncer y sometido a un tratamiento de quimioterapia, el novelista israel&#237; Yoram Kaniuk destilaba la vitalidad con la que estos d&#237;as se le recuerda en Israel. Le visit&#233; hace pocos meses en su peque&#241;o apartamento de Tel Aviv. Su mujer, su hija, el nieto que no paraba quieto, el perro&#8230; Hab&#237;a mucha vida en el universo de Kaniuk, uno de los grandes de la literatura israel&#237;, ya entonces bastante enfermo y que muri&#243; este s&#225;bado a los 83 a&#241;os.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Pero sus obituarios le recuerdan sobre todo como uno de los fundadores del Estado de Israel, como uno de los j&#243;venes combatientes de la guerra de 1948. Kaniuk fue un soldado con la mochila cargada de ideales, que se hac&#237;a preguntas y que con el paso de los a&#241;os fue perdiendo la fe en su propia creaci&#243;n. No cre&#237;a que Israel fuera a sobrevivir en una regi&#243;n cada vez m&#225;s hostil a sus intereses y de puertas para adentro. Tampoco le gustaba el pa&#237;s que ve&#237;a reflejado en el espejo de la ocupaci&#243;n sobre los palestinos y en el que la religi&#243;n avanza sin aparente freno. Se sent&#237;a defraudado; no reconoc&#237;a a su propio pa&#237;s, se lo hab&#237;an robado los extremistas, pensaba.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Recibi&#243; los m&#225;s importantes premios de la literatura israel&#237; y public&#243; 17 novelas. Fue adem&#225;s un activista de su propia vida, que trat&#243; de vivir de acuerdo a sus convicciones. Una de ellas le llev&#243; hace poco a la primera p&#225;gina de los diarios israel&#237;es. Consigui&#243; tras una farragosa batalla legal ser el &#250;nico israel&#237; definido en su documento de identidad por la nacionalidad, no por la religi&#243;n. &#201;l se sent&#237;a verdaderamente israel&#237;. Lo de la religi&#243;n era para &#233;l un asunto bien diferente. Por eso, le aterraba el poder &#8212;num&#233;rico y pol&#237;tico&#8212; que acumulan los jud&#237;os ultrarreligiosos en Israel. Era bien consciente de que los laicos israel&#237;es no han sido capaces de ganar ni de lejos esa batalla.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Nunca dej&#243; de conectar con naturalidad con los j&#243;venes, que adoraban su obra y con el paso de los a&#241;os se convirtieron en su p&#250;blico m&#225;s fiel. Porque a Kaniuk, como a muchos j&#243;venes, le apasionaban la vida y sus entretenimientos. Vibraba con la pol&#237;tica, la m&#250;sica &#8212;era un fan&#225;tico del jazz&#8212;, el cine y la literatura, pero sobre todo le importaba la gente. Comprendi&#243; mucho antes que sus compatriotas por lo que hab&#237;an pasado los supervivientes del Holocausto. Trabaj&#243; en uno de los barcos que los llevaron a Israel y escuch&#243; sus historias. Aquellos relatos le rompieron para siempre.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;A las puertas de la muerte, el c&#233;lebre autor de &lt;i&gt;El hombre perro &lt;/i&gt; (Libros del Asteroide, 2007) segu&#237;a d&#225;ndole vueltas a si alg&#250;n d&#237;a ser&#237;a posible la paz con los palestinos. Se embarcaba en aventuras de entendimiento mutuo con el supuesto enemigo e intentaba &#8212;a menudo en vano&#8212; comprender lo incomprensible.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;La visita a aquel piso bajo de Tel Aviv vino a cuento de la publicaci&#243;n en Espa&#241;a de su novela &lt;i&gt;1948&lt;/i&gt; (Libros del Asteroide, 2012), unos recuerdos del campo de batalla escritos en primera persona y que tienen muy poco que ver con la narrativa b&#233;lica sobrecargada de &#233;pica nacionalista que se estila en la regi&#243;n. &#201;l fue un soldado perdido, un ni&#241;o medio bien que no entend&#237;a qu&#233; hac&#237;a all&#237;. Es curioso lo moderna y valiente que resulta a&#250;n hoy su obra.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;La declaraci&#243;n de intenciones que dej&#243; escrita en el diario israel&#237; Haaretz antes de morir, en la que explicaba que hab&#237;a decidido donar su cuerpo a la ciencia, da una &#250;ltima cuenta de la naturaleza de este personaje generoso. De su imposible deseo de seguir viviendo, incluso despu&#233;s de muerto. &#8220;He donado mi cuerpo a la ciencia para poder seguir existiendo unos a&#241;os despu&#233;s de que muera y para que los j&#243;venes doctores aprendan sobre lo que hacen. En mi mente, por un instante he ganado unos cuantos a&#241;os, y como Mosi&#233;s, nadie conoci&#243; el lugar de mi tumba porque me asegur&#233; de que no la hubiera. Y de ello se beneficiar&#225;n mis descendientes&quot;. Muchos le echaremos de menos.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_ps'&gt;El Pa&#237;s&lt;/div&gt;
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		<title>Obituario de Yoram Kaniuk en La Vanguardia</title>
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		<dc:date>2013-06-12T08:57:39Z</dc:date>
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		<dc:creator>Libros del Asteroide</dc:creator>



		<description>Por Henrique Cymerman [Para leer el obituario de Yoram Kaniuk en La Vanguardia, desc&#225;rgate el PDF adjunto]

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&lt;a href="http://www.librosdelasteroide.com/-la-prensa-dice" rel="directory"&gt;La prensa dice&lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;img class='spip_logos' alt=&quot;&quot; align=&quot;right&quot; src=&quot;http://www.librosdelasteroide.com/local/cache-vignettes/L150xH101/arton972-438f2.jpg&quot; width='150' height='101' style='height:101px;width:150px;' /&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Por Henrique Cymerman&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt; &lt;p&gt;[Para leer el obituario de Yoram Kaniuk en La Vanguardia, desc&#225;rgate el PDF adjunto]&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_ps'&gt;La Vanguardia&lt;/div&gt;
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		<title>Rese&#241;a de &quot;El peque&#241;o guardia rojo&quot; en El Pa&#237;s</title>
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		<dc:date>2013-06-12T08:37:17Z</dc:date>
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		<dc:creator>Libros del Asteroide</dc:creator>



		<description>Por Georgina Higueras [Para leer esta rese&#241;a en El Pa&#237;s, haz clic aqu&#237; o desc&#225;rgate el PDF adjunto] Nacido en Xi'an (centro de China) en 1965, Wenguang Huang se fue a Estados Unidos a hacer un doctorado tras la matanza de Tiananmen (4 de junio de 1989) y decidi&#243; reiniciar su vida en ese pa&#237;s, aunque vuelve con frecuencia a su tierra natal. El peque&#241;o guardia rojo (Libros del Asteroide), su &#243;pera prima, escrita en ingl&#233;s y publicada en Estados Unidos, son las memorias de un muchacho y de un pa&#237;s que (...)

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&lt;a href="http://www.librosdelasteroide.com/-la-prensa-dice" rel="directory"&gt;La prensa dice&lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;img class='spip_logos' alt=&quot;&quot; align=&quot;right&quot; src=&quot;http://www.librosdelasteroide.com/local/cache-vignettes/L150xH150/arton971-90328.jpg&quot; width='150' height='150' style='height:150px;width:150px;' /&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Por Georgina Higueras&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt; &lt;p&gt;[Para leer esta rese&#241;a en El Pa&#237;s, haz clic &lt;a href=&quot;http://cultura.elpais.com/cultura/2013/06/11/actualidad/1370962929_319111.html&quot; class='spip_out' rel='external'&gt;aqu&#237;&lt;/a&gt; o desc&#225;rgate el PDF adjunto]&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Nacido en Xi'an (centro de China) en 1965, Wenguang Huang se fue a Estados Unidos a hacer un doctorado tras la matanza de Tiananmen (4 de junio de 1989) y decidi&#243; reiniciar su vida en ese pa&#237;s, aunque vuelve con frecuencia a su tierra natal. &lt;i&gt;El peque&#241;o guardia rojo&lt;/i&gt; (Libros del Asteroide), su &#243;pera prima, escrita en ingl&#233;s y publicada en Estados Unidos, son las memorias de un muchacho y de un pa&#237;s que viven atrapados entre la tradici&#243;n y el comunismo reinante, cuyas ideas aclara o ampl&#237;a a trav&#233;s de correo electr&#243;nico.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Una novela que no se ha traducido al chino pese a que ha recibido varias ofertas de editoriales aunque con la condici&#243;n de que cambiase algunos &#8220;pasajes sensibles&#8221;, como su participaci&#243;n en el movimiento estudiantil del 4 de junio. &#8220;Ahora no quiero publicarlo&#8221;, dice Wenguang, pero adelanta que en el futuro planea reescribir la novela en chino y a&#241;adirle algunos cap&#237;tulos para esos lectores. &#8220;Las memorias de la d&#233;cada de los 70 se han hecho muy populares entre los nost&#225;lgicos de China. Pero primero lo publicar&#233; en Taiw&#225;n y Hong Kong&#8221;.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Se trata de un autor que destaca las contradicciones entre confucianismo y comunismo durante la Revoluci&#243;n Cultural. Ante la pregunta sobre si piensa que el enorme desarrollo de las tres &#250;ltimas d&#233;cadas ha creado nuevas y m&#225;s profundas contradicciones, el escritor cree que s&#237;: &#8220;Mao y sus revolucionarios estaban obsesionados con construir la nueva sociedad de la utop&#237;a comunista a trav&#233;s de la destrucci&#243;n de la vieja tradici&#243;n y los valores confucianos. Los l&#237;deres comunistas de la era post Mao se han ido al otro extremo, convirtiendo el desarrollo econ&#243;mico en una prioridad irrevocable. En la actualidad, ning&#250;n otro partido pol&#237;tico del mundo ha dedicado m&#225;s energ&#237;a a generar riqueza que el Partido Comunista Chino (PCCh). En consecuencia, no hay en el mundo ciudadanos m&#225;s codiciosos que los chinos. Con Mao, la gente cre&#237;a que &#8220;con la verdad y la justicia de tu lado, puedes ir a cualquier parte&#8221;. Ahora, el principio gu&#237;a es &#8220;con dinero en tu bolsillo, puedes ir a cualquier parte. La cultura y los valores morales tradicionales se han tirado por la ventana. China padece contradicciones profundas&quot;.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Su padre se desencant&#243; del Partido Comunista Chino. &#201;l y sus contempor&#225;neos cre&#237;an fervientemente en el comunismo. &#8220;Ve&#237;an al PCCh, que representaba lo mejor de la sociedad, como un partido libre de corrupci&#243;n, que constru&#237;a una sociedad igualitaria, en la que el pueblo pod&#237;a disfrutar de seguridad en el trabajo y de atenci&#243;n m&#233;dica gratuita. En la era de Mao, pese a la puesta en marcha de una campa&#241;a pol&#237;tica tras otra para purgar a los disidentes y a que el pa&#237;s estaba casi en bancarrota, mi padre ten&#237;a el cerebro tan lavado que no ve&#237;a el lado oscuro del comunismo. En la era post Mao, cuando las descontroladas reformas capitalistas abolieron el trabajo seguro y la atenci&#243;n m&#233;dica gratuita y ensancharon la brecha entre ricos y pobres, mi padre y sus camaradas, que sostuvieron la revoluci&#243;n, se sintieron abandonados y muy desencantados&#8221;.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;La pregunta, entonces, es si el PCCh podr&#225; erradicar la rampante corrupci&#243;n. Wenguang cree que la corrupci&#243;n seguir&#225; creciendo si no aborda reformas pol&#237;ticas fundamentales, como elecciones libres, libertad de prensa e independencia judicial. &#8220;Pese a las muchas campa&#241;as iniciadas por el partido contra los corruptos, nada funciona. Por cada funcionario corrupto que captura, emergen miles&#8221;, y advierte: &quot;Tiene que haber un cambio del sistema&#8221;.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Un retrato del pasado y del presente es que &#233;l cuenta que los j&#243;venes no se pod&#237;an casar hasta que las autoridades les asignaran la vivienda y ahora no se casan porque no tienen dinero para comprar o alquilar un apartamento. &#191;Qu&#233; es peor? &#8220;Es igual de malo. Los constructores, en connivencia con los gobiernos locales, se han forrado y han creado una burbuja inmobiliaria. Han inflado de tal manera los precios de la vivienda que en las ciudades la gente corriente, y en especial los j&#243;venes, no tienen acceso a ella, lo que crea tremendos problemas sociales&#8221;.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Otro retrato tiene que ver con el confucianismo vista como una filosof&#237;a feudal y obsoleta, pero en los &#250;ltimos a&#241;os el Gobierno ha erigido varios monumentos al maestro. Wenguang cree que se debe a la incapacidad de ofrecer una alternativa atractiva. El Gobierno, afirma, &#8220;ha iniciado campa&#241;as masivas de propaganda para elevar la fe de la gente en el comunismo pero nadie se traga sus mentiras. La corrupci&#243;n y la codicia han originado una crisis de fe. Frente a esta degradaci&#243;n de los valores morales y sociales, mucha gente se ha volcado en el cristianismo y el budismo. El PCCh, preocupado porque esta fe religiosa, en especial la cristiana, pueda erosionar a&#250;n m&#225;s el apoyo al partido y al monopolio de su direcci&#243;n, se ha girado hacia el confucianismo y ha adoptado algunos de sus elementos. El programa del expresidente Hu Jintao de &#8220;construir una sociedad armoniosa&#8221; recogi&#243; abiertamente los valores confucianos. Incluso realizaron una pel&#237;cula de propaganda sobre Confucio. Yo dudo de que el partido se salve inyectando confucianismo al comunismo&#8221;.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Una de las consecuencias de la pol&#237;tica de un solo hijo preocupa a Wenguang, porque muchos ancianos mueren solos y muchos ser&#225;n abandonados. &#8220;La pol&#237;tica del hijo &#250;nico ha tra&#237;do consecuencias sociales inesperadas. Quienes nacieron en los a&#241;os 80 y 90 se encuentran con que tienen que cuidar de sus padres ancianos sin la ayuda de un hermano o hermana. Incluso si quieren cumplir sus deberes filiales no pueden. Adem&#225;s, la generaci&#243;n conocida como los peque&#241;os emperadores y emperatrices naci&#243; en un momento de obsesi&#243;n de toda la naci&#243;n por hacer dinero. Son ego&#237;stas, est&#225;n mal educados y han crecido sin un sentido de responsabilidad familiar. La piedad filial se ha convertido en un producto raro en China&#8221;.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Su abuela se mofaba, y el tiempo le ha dado la raz&#243;n, de que lo que le ense&#241;aban a &#233;l en la escuela sobre que &#8220;una sociedad comunista implica menos diferencias en t&#233;rminos de poder, posici&#243;n social, bienestar y riqueza&#8221;. &#191;Acaso el comunismo fue una gran mentira? &#8220;Cuando crecimos nos contaron que la &#8216;religi&#243;n es el opio del pueblo' y ahora escuchamos que el &#8216;comunismo es el opio de las masas'. Es verdad. Mao y sus revolucionarios crearon, en nombre del comunismo, una pesadilla orwelliana de brutalidad, pobreza y falta de libertad personal. Su colapso ser&#225; inevitable&#8221;.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Hoy, en contra del consejo de su padre de luchar contra el capitalismo, Wenguang se ha dedicado, como su bisabuelo, a ganar dinero y comprar propiedades. &#191;Ser&#225; el comunismo una p&#225;gina en la historia milenaria de China? &#8220;En los &#250;ltimos cien a&#241;os, China ha atravesado muchas turbulencias, pero pese a la destrucci&#243;n que trajo la guerra y el comunismo, China avanzar&#225; y los valores morales, sociales y culturales tradicionales desaparecidos renacer&#225;n&#8221;.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Sobre la matanza de Tiananmen y de la represi&#243;n desatada tras el aplastamiento estudiantil, escribe en El peque&#241;o guardia rojo: &#8220;Perdimos la ilusi&#243;n de que pod&#237;amos cambiar China&#8221;, &#191;se debe a ese fracaso la aton&#237;a pol&#237;tica de la juventud china? Despu&#233;s de la masacre de Tiananmen, dice el escritor, el PCCh se embarc&#243; en una campa&#241;a masiva para &#8220;hacerse rico', con la esperanza de que el r&#225;pido desarrollo econ&#243;mico calmar&#237;a a las masas. En consecuencia, todo el pa&#237;s, y en especial los j&#243;venes, se dedicaron a hacer dinero y se olvidaron de la pol&#237;tica. Diez a&#241;os despu&#233;s, sin embargo, comenzamos a ver algunas se&#241;ales estimulantes. Una nueva generaci&#243;n, harta de la corrupci&#243;n rampante y las injusticias sociales, despierta a nuevas ideas y a trav&#233;s de Internet y los foros sociales promueve cambios pol&#237;ticos en China. Durante la &#8216;primavera &#225;rabe' hubo protestas antigubernamentales en muchas ciudades chinas. Tengo mucha esperanza en la generaci&#243;n m&#225;s joven&#8221;.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Wenguang recuerda que la actual elite del poder se niega a enfrentarse a los horrores pasados del comunismo y rechaza quitar de los altares a Mao y Deng. &#8220;Es dif&#237;cil para China avanzar sin reconciliarse con el pasado&#8221;.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Un pasado que afect&#243; tambi&#233;n a la literatura, pero que desde los a&#241;os noventa vive un renacer. Aunque la censura y los intereses comerciales, recuerda el autor de El peque&#241;o guardia rojo, lastraron la literatura en la d&#233;cada de los noventa. &#8220;Pero hay escritores muy prometedores que luchan contra la censura y narran sin miedo sobre la China actual. El que m&#225;s me gusta es Yan Lianke, que utiliza la s&#225;tira para explorar la complejidad y las contradicciones de la China moderna&#8221;.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#191;Y el premio Nobel a Mo Yan? &#8220;Solo he le&#237;do dos libros de Mo Yan y me encantaron. Es un gran narrador, que presenta, con frecuencia en escuetas im&#225;genes, la vida de la gente com&#250;n en la China rural contempor&#225;nea. No estoy de acuerdo con el punto de vista pol&#237;tico que Mo Yan expresa en p&#250;blico, pero comprendo su dilema. Como muchos dentro del sistema, es un hombre de contradicciones. Para gente como yo, que vive en una sociedad libre y democr&#225;tica, es m&#225;s f&#225;cil criticar, pero quien vive dentro, tiene que hacer ciertos compromisos para sobrevivir, como mi padre en los a&#241;os 70. Me alegra que el Gobierno chino aplauda la concesi&#243;n del premio a Mo Yan, pero tambi&#233;n debe reconocer al otro ganador del Nobel: Liu Xiaobo&#8221;.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_ps'&gt;El Pa&#237;s&lt;/div&gt;
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		<title>En recuerdo de Javier Cambronero</title>
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		<dc:date>2013-06-10T08:40:12Z</dc:date>
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		<dc:creator>Libros del Asteroide</dc:creator>



		<description>Desde la distribuidora UDL, impuls&#243; las editoriales aglutinadas en torno al grupo Contexto, Premio Nacional a la Mejor Labor Editorial de 2008 Javier Cambronero (1956-2013) naci&#243; en Madrid, pero siempre habl&#243; con cari&#241;o, casi con nostalgia, del pueblo salmantino de sus mayores, La Fuente de San Esteban. En muchas ocasiones lo imaginamos all&#237; (y &#8220;lo&#8221; re&#237;mos con &#233;l) en un futuro amable y sin crisis: anciano y retirado de la vida mundana, es decir, editorial y libresca, con el sombrero de paja que (...)

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&lt;a href="http://www.librosdelasteroide.com/-actualidad-asteroide" rel="directory"&gt;Actualidad Asteroide&lt;/a&gt;


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 <content:encoded>&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;&lt;i&gt;Desde la distribuidora UDL, impuls&#243; las editoriales aglutinadas en torno al grupo Contexto, Premio Nacional a la Mejor Labor Editorial de 2008&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Javier Cambronero (1956-2013) naci&#243; en Madrid, pero siempre habl&#243; con cari&#241;o, casi con nostalgia, del pueblo salmantino de sus mayores, La Fuente de San Esteban. En muchas ocasiones lo imaginamos all&#237; (y &#8220;lo&#8221; re&#237;mos con &#233;l) en un futuro amable y sin crisis: anciano y retirado de la vida mundana, es decir, editorial y libresca, con el sombrero de paja que sol&#237;a lucir en las m&#225;s t&#243;rridas Ferias del Libro de Madrid, fumando un puro y conversando, con su media sonrisa, sobre esto o aquello.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Sus temas de conversaci&#243;n eran muchos, pero en los momentos de confianza y afecto le gustaba hablar de sus hijas (Olalla, Blanca), de su padre, de su exmujer (Virginia), de algunos de sus amigos en la distribuidora UDL, de la que fue cofundador y director comercial hasta su muerte&#8230; A pesar de que conoc&#237;a a casi todos en el sector editorial espa&#241;ol, su mundo era muy familiar, y de esa familia tambi&#233;n nos dejaba formar parte, de cuando en cuando, a nosotros, los ya no tan j&#243;venes editores, aquellos a los que siempre alent&#243;, desde el primer d&#237;a. Se alegraba con nosotros, se quejaba con nosotros.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Es dif&#237;cil entender eso que suele llamarse &#8220;panorama de la nueva edici&#243;n independiente espa&#241;ola&#8221; (nos referimos a estos &#250;ltimos 10 a&#241;os) sin la figura de Cambronero. Todo lo que aprendi&#243; en Trilce, en Panamericana, en Akal, en Ediciones B, en Grijalbo, en Melisa&#8230; lo puso, con su habitual generosidad e inteligencia, al servicio de los nuevos editores. Sus consejos no val&#237;an oro, sino que eran oro, en palabras de Albert Camus.&lt;/p&gt; &lt;blockquote class=&quot;spip&quot;&gt;
&lt;p&gt;Fue justo y l&#250;cido en el presente, pero hablaba en t&#233;rminos de futuro&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;Fue Camus tambi&#233;n quien escribi&#243;, con tanta exactitud como dureza, que a partir de un momento un hombre es m&#225;s responsable de lo que parece de su propia vida, de su propio presente. Javier Cambronero fue justo y l&#250;cido en el presente, pero con nosotros hablaba casi siempre en t&#233;rminos de futuro. Defend&#237;a la tradici&#243;n, la buena tradici&#243;n, el pasado, de nuestro trabajo pero tambi&#233;n la prospectiva que encerraba: es decir, c&#243;mo cada libro era herramienta de futuro: consuelo aqu&#237;, amistad all&#225;, revoluci&#243;n tambi&#233;n, y solaz, placer, para el cuerpo y el esp&#237;ritu. En este tiempo y en el venidero. Al contrario que aqu&#233;llos que cada poco sienten y expresan su nostalgia del pasado y piensan que la cultura se extinguir&#225; con ellos, cre&#237;a en una feliz y renovadora idea de la juventud.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;De izquierdas (&#8220;de la verdadera izquierda, claro&#8221;) y del Real Madrid (&#8220;por supuesto&#8221;), algo sobre lo que bromeaban unos u otros (los editores conservadores, los editores cul&#233;s), fue tan responsable de que existiera Contexto, este grupo que re&#250;ne a las editoriales Libros del Asteroide, Impedimenta, N&#243;rdica, Perif&#233;rica y Sexto Piso, como nosotros mismos. Al contrario que en otros &#225;mbitos y empresas, siempre abog&#243; por la camarader&#237;a, por la honestidad con los dem&#225;s, por el respeto a los que eran algo m&#225;s que compa&#241;eros; y nos empuj&#243;, solo puede decirse as&#237;, al encuentro, al viaje en grupo, al intercambio de informaci&#243;n y experiencias. Cuando el Ministerio de Cultura nos concedi&#243; en 2008 el Premio Nacional a la Mejor Labor Editorial fue &#233;l quien mejor transmiti&#243; la noticia a sus compa&#241;eros de UDL y a todos los libreros con los que se top&#243;: aquel premio era el premio a un nuevo momento, a una actitud, a una generaci&#243;n entera, y no solo a nuestros propios sellos.&lt;/p&gt; &lt;blockquote class=&quot;spip&quot;&gt;
&lt;p&gt;Siempre abog&#243; por la camarader&#237;a,
por la honestidad con los dem&#225;s&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;La otra tarde, cuando lo visitamos en su casa de San Sebasti&#225;n de los Reyes, recuperamos un momento al Javier, ya para siempre Javier, que, como en esa imagen de la Biblia, nos present&#243; y nos reuni&#243;. El encuentro comenz&#243; como sol&#237;a, ligero y bromista. &#8220;Primero&#8221;, dijo, &#8220;un cotilleo&#8221;. Apenas pod&#237;a respirar ya. Al saber, temprano, de su muerte dos d&#237;as despu&#233;s, no pudimos sino llorar, literalmente, tanta p&#233;rdida. No hab&#237;a palabras, ni habr&#225;, para expresarla&#8230; Nunca, nunca, podremos olvidarlo.&lt;/p&gt; &lt;blockquote class=&quot;spip&quot;&gt;
&lt;p&gt;Firmado por los editores del Grupo Contexto: Luis Solano (Asteroide); Enrique Redel (Impedimenta); Diego Moreno (N&#243;rdica); Paca Flores y Juli&#225;n Rodr&#237;guez (Perif&#233;rica), y Santiago Tob&#243;n (Sexto Piso).&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;&lt;/div&gt;
		
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		<title>Rese&#241;a de &quot;El desbarajuste&quot; en El cuaderno</title>
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		<dc:date>2013-06-04T10:38:28Z</dc:date>
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		<dc:creator>Libros del Asteroide</dc:creator>



		<description>Por Jes&#250;s Mart&#237;nez [Para leer esta rese&#241;a en El cuaderno 46, desc&#225;rgate el PDF adjunto] Primero iba a ser La co&#241;a. Pero acab&#243; siendo El desbarajuste. &#171;Me propon&#237;a encabezar este libro con otro t&#237;tulo: La co&#241;a. Reconozco que no lograba encontrar otro que encajara tan acertadamente con mi prop&#243;sito&#187;, ironiza en los proleg&#243;menos Ferran Planes (1914-1985), combatiente de la Guerra Civil espa&#241;ola y autor de una cr&#243;nica sobre su periplo por la Europa en guerra, huyendo de los fascismos y del hambre. De (...)

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&lt;a href="http://www.librosdelasteroide.com/-la-prensa-dice" rel="directory"&gt;La prensa dice&lt;/a&gt;


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 <content:encoded>&lt;img class='spip_logos' alt=&quot;&quot; align=&quot;right&quot; src=&quot;http://www.librosdelasteroide.com/local/cache-vignettes/L150xH44/arton968-d7797.jpg&quot; width='150' height='44' style='height:44px;width:150px;' /&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Por Jes&#250;s Mart&#237;nez&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt; &lt;p&gt;[Para leer esta rese&#241;a en El cuaderno 46, desc&#225;rgate el PDF adjunto]&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Primero iba a ser La co&#241;a. Pero acab&#243; siendo &lt;i&gt;El desbarajuste&lt;/i&gt;. &#171;Me propon&#237;a encabezar este libro con otro t&#237;tulo: &lt;i&gt;La co&#241;a&lt;/i&gt;. Reconozco que no lograba encontrar otro que encajara tan acertadamente con mi prop&#243;sito&#187;, ironiza en los proleg&#243;menos Ferran Planes (1914-1985), combatiente de la Guerra Civil espa&#241;ola y autor de una cr&#243;nica sobre su periplo por la Europa en guerra, huyendo de los fascismos y del hambre. De aquel desconsuelo le quedaron unas hemorroides, varias vivencias dignas de ser contadas y un estilo que, posteriormente, har&#237;an suyo el dramaturgo Dario Fo y el actor Roberto Benigni.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;No en vano, &lt;i&gt;El desbarajuste&lt;/i&gt;, escrito en 1968, recuerda en parte al gui&#243;n de la pel&#237;cula &lt;i&gt;La vida es bella&lt;/i&gt; (1997), porque trata en tono sarc&#225;stico, desenfadado, irreverente, un periodo tan humanamente inhumano como el de los totalitarismos y sus tintes racistas. En el caso de Ferran, el &lt;i&gt;rote spanier &lt;/i&gt; que escap&#243; de chiripa de los campos de exterminio, su pluma no deja t&#237;tere con cabeza, y carga contra cualquier sanctasanct&#243;rum, caiga quien caiga y mal que le pese a la izquierda oficial. En las p&#225;ginas de su relato, Ferran, que pas&#243; el duelo del resentimiento, desmenuza los recuerdos hasta hacerlos tan divertidos como premonitorios.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#171;Huimos de nuestro pa&#237;s por miedo, por asco y por verg&#252;enza&#187;, sentencia en su viaje al pasado, que sigue un orden inverso: el exilio, la guerra, la Rep&#250;blica. As&#237;, del exilio, narra su fuga del campo de prisioneros franc&#233;s Fort Hatry y sus peripecias para conseguir una de las subvenciones del Servicio de Evacuaci&#243;n de los Republicanos Espa&#241;oles (SERE), cuyos bur&#243;cratas dudaron de la fiabilidad de su historia y le acusaron de esp&#237;a: &#171;Solo me faltaba eso. Me sent&#237; jodido, pero me desahogu&#233;. Los insult&#233;, sencillamente&#187;.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Y de la guerra, se acuerda de c&#243;mo, en la &#250;ltima noche de la Segunda Rep&#250;blica, el 30 de marzo de 1939, confusos todos por las noticias que llegaban de Madrid, en el que se hab&#237;a sublevado parte del Estado Mayor, los soldados a sus &#243;rdenes, cazurros y descre&#237;dos, estuvieron a punto de liquidarlo porque no se aven&#237;a con el nuevo r&#233;gimen que se avecinaba: &#171;P&#233;rez, ya est&#225; bien. Hasta ahora se ha ido el que ha querido. T&#250; puedes irte, si quieres, pero no busques, por Dios, que esto termine tan tristemente&#187;, le dijo al teniente P&#233;rez, con el alma en vilo, y con el coraz&#243;n en la mano, Ferran Planes, a la saz&#243;n teniente de la Comandancia de Artiller&#237;a del IX Cuerpo de Ej&#233;rcito, con base en Andaluc&#237;a.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Y de la Rep&#250;blica, de su ani&#241;ada e intensa vida, Ferran, adolescente y, por lo tanto, insensato, rememora la proclamaci&#243;n de la independencia, en el balc&#243;n de la casa consistorial de Suria (Bages, Barcelona), en octubre de 1934: &#171;Sal&#237; de mi cuarto confuso y aturdido. Al cabo de un rato, estaba llorando: de tristeza, verg&#252;enza, asco y rabia. Me habr&#237;a gustado que me tragara la tierra. Todos &#8212;y yo sobre todo&#8212; hab&#237;amos hecho el rid&#237;culo m&#225;s espantoso y era evidente que nuestra insensatez tendr&#237;a consecuencias nefastas para la causa que pretend&#237;amos defender&#187;.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&lt;i&gt;El desbarajuste &lt;/i&gt; es el env&#233;s de &lt;i&gt;Els darrers dies de la Catalunya republicana,&lt;/i&gt; de Antoni Rovira i Virgili, notas tomadas sobre la marcha de uno de los m&#225;s insignes intelectuales de la Catalu&#241;a de la primera mitad del siglo xx. Rovira i Virgili, que emprendi&#243; el camino del exilio en enero de 1939, escribe con pudor, con solemnidad, con una prosa que busca trascender el tiempo, y que, por ende, lo consigue: &#171;Mai un crepuscle no havia estat m&#233;s ombr&#237;vol, per a mi, que el dia 23 de gener de 1939&#187;.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#193;cido y socarr&#243;n, Ferran se lamenta de la idiotez de los jerarcas nazis, que llevaron a una generaci&#243;n de sanos y fornidos muchachos a la peor de las letrinas: la muerte. Confraterniza con los soldados que le custodian, ya en la Francia ocupada, en plena Segunda Guerra Mundial, con escenas que remiten a los episodios rocambolescos en las trincheras del Somme, durante la Gran Guerra: por entonces, el marxismo y la lucha de clases daba una patria alternativa a los desheredados. Se ofusca con Franco, el otro dictador, no menos idiota. Su ego, su ambici&#243;n, su paranoide af&#225;n de conquista hizo que la guerra durara hasta poco m&#225;s all&#225; de su traspaso, en cama y enchufado a mil m&#225;quinas. El propio autor reconoce que, con la victoria de unos, perdieron todos. Y Ferran simpatiza con los compa&#241;e-
ros de barrac&#243;n, en las playas del campo de Argel&#232;s-sur-Mer: se refugia en Kierkegaard, en Verlaine, en los versos lorquianos&#8230; La literatura le sirve de evasi&#243;n, adem&#225;s de est&#237;mulo. Por eso se r&#237;e en los peores momentos, cuando la guada&#241;a le roza las orejas. Y utiliza el ingenio, siendo como es se&#241;or de un pa&#237;s de lazarillos, aunque sea un lazarillo ap&#225;trida. Y halla refugio entre los campesinos, los m&#225;s zarandeados, los que siempre pagan los platos rotos y los que suavizan el dolor con su digna actitud.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Libros del Asteroide ha desenterrado una pieza period&#237;stica, un diario jugoso, para el que todos los ditirambos son escasos, y que evidencia, por otra parte, la cultura exquisita (autodidacta, curiosa, omn&#237;vora) de su autor: el libro comienza con una cita del premio Nobel de literatura Andr&#233; Gide y finaliza con una cita de John Fitzgerald Kennedy, otro poeta.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_ps'&gt;El Cuaderno&lt;/div&gt;
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<item xml:lang="es">
		<title>Rese&#241;a de &quot;Un para&#237;so inalcanzable&quot; en P&#233;rgola</title>
		<link>http://www.librosdelasteroide.com/-resena-de-un-paraiso-inalcanzable,967</link>
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		<dc:date>2013-06-03T10:28:50Z</dc:date>
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		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Libros del Asteroide</dc:creator>



		<description>Por Pablo Mart&#237;nez Zarracina [Para leer esta rese&#241;a en P&#233;rgola, desc&#225;rgate el PDF adjunto] Dickens y Waugh Con excelente criterio, Libros del Asteroide presenta ahora otra novela que bien podr&#237;a optar al t&#237;tulo de gran novela inglesa. Se trata de Un para&#237;so inalcanzable y est&#225; escrita por John Mortimer, novelista y dramaturgo fallecido en 2009 que no es demasiado conocido entre nosotros, pero cuya figura literaria resume ampliamente cierta idea de la &#8216;inglesidad'. A grandes rasgos, imaginen la (...)

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&lt;a href="http://www.librosdelasteroide.com/-la-prensa-dice" rel="directory"&gt;La prensa dice&lt;/a&gt;


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 <content:encoded>&lt;img class='spip_logos' alt=&quot;&quot; align=&quot;right&quot; src=&quot;http://www.librosdelasteroide.com/local/cache-vignettes/L150xH64/arton967-19ac0.jpg&quot; width='150' height='64' style='height:64px;width:150px;' /&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Por Pablo Mart&#237;nez Zarracina&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt; &lt;p&gt;[Para leer esta rese&#241;a en P&#233;rgola, desc&#225;rgate el PDF adjunto]&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&lt;strong&gt;Dickens y Waugh&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Con excelente criterio, Libros del Asteroide presenta ahora otra novela
que bien podr&#237;a optar al t&#237;tulo de gran novela inglesa. Se trata de &lt;i&gt;Un para&#237;so inalcanzable &lt;/i&gt; y est&#225; escrita por John Mortimer, novelista y dramaturgo fallecido en 2009 que no es demasiado conocido entre nosotros, pero cuya figura literaria resume ampliamente cierta idea de la &#8216;inglesidad'. A grandes rasgos, imaginen la mirada social de un Dickens impulsada por la patolog&#237;a sarc&#225;stica de un
Waugh.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;El resultado aproximado de esa aleaci&#243;n es la literatura de Mortimer,
uno de cuyos personajes m&#225;s famosos aparece por primera vez en la novela que nos ocupa. Se trata de Leslie Titmuss, un monstruoso y
fotog&#233;nico pol&#237;tico conservador que sintetiza todo lo que el progresista
Mortimer detestaba en el gobierno de Margaret Thatcher. La inquina es explicable. Adem&#225;s de un exitoso autor, John Mortimer fue un abogado criminalista cercano al laborismo y especializado en
la defensa de la libertad de expresi&#243;n.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Un para&#237;so inalcanzable es una novela de humor e intriga que retrata
cuatro d&#233;cadas de vida brit&#225;nica, las que van desde el final de la guerra mundial a los a&#241;os del thatcherismo.
En cierto modo, podr&#237;a funcionar como una especie de antesala a &lt;i&gt;Capital&lt;/i&gt;, la novela de John Lanchester. En este libro s&#237; encontramos
el rastro ir&#243;nico de la vieja Inglaterra. Esa mezcla de vitriolo y t&#233; humeante. Todo comienza con la muerte del p&#225;rroco de Rapstone
Fanner, un pueblo a dos horas de Londres en el que todo el mundo se conoce. A partir de ese suceso tr&#225;gico &#8211;que ser&#225; retratado por Mortimer
con generosas dosis de comedia afilada&#8211;, vamos conociendo a la familia del difunto, especialmente a sus dos hijos: Henry, un novelista
c&#237;nico y ampliamente reaccionario,y Fred, un m&#233;dico observador
y bienhumorado. Tras la muerte de su padre, los dos hermanos descubrir&#225;n un hecho asombroso: el viejo p&#225;rroco le ha dejado toda su
fortuna al diputado Leslie Titmuss.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Con este sencillo motor narrativo, Mortimer pone en pie una novela que se lee entre carcajadas y que deja sin embargo un evidente
poso melanc&#243;lico. Su visi&#243;n de la sociedad inglesa de la segunda mitad del siglo XX es certera, obsesiva y demoledora. Leer este libro es algo as&#237; como abrir un gran armario de estilo victoriano y descubrir
que no cabe all&#237; dentro un solo esqueleto m&#225;s.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_ps'&gt;P&#233;rgola&lt;/div&gt;
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