02. La prensa dice

4 may
2011

Reseña de "Un matrimonio feliz" en ADN

De amor, cáncer y largos matrimonios

Por Begoña Gómez

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En esta novela sobre una pareja feliz, uno de los dos (digámoslo claro: ella) sufre cáncer y pide morir.

Esto no es un spoiler, porque el lector se lo encontrará ya en el segundo capítulo, sino el punto de partida de Un matrimonio feliz (Libros del Asteroide), de Rafael Yglesias, que ganó el premio de novela del L.A. Times de novela en 2009.

El escritor y guionista de películas como Sin miedo a la vida perdió a su esposa por la misma enfermedad en 2004 y decició novelizarlo "manteniéndome muy cerca de la verdad. Sin molestarme en cambiar cosas que eran embarazosas", cuenta desde Nueva York, donde reside.Así el protagonista es un escritor precoz que publicó su primera novela a los 16. Como Yglesias. Ella se llama Margaret. Como su esposa. Tienen dos hijos. El mayor, un conocido bloguero político. Todo igual. No sorprende, pues, que la novela naciera con dolor. "La interrumpí en dos ocasiones. Era aún peor escribir los capítulos felices, en los que ellos son muy jóvenes". Y sin embargo, la lectura de Un matrimonio feliz no deprime.

Se alternan los capítulos en los que Enrique, el protagonista, conoce a Margaret con los capítulos en los que la pierde, con toda el arromántico trajín doméstico de la enfermedad.

"Normalmente las novelas acaban cuando los dos protagonistas se juntan. Yo quería escribir sobre lo que significa pasar tu vida con una persona". Para eso, tenía que estar preparado para autorretratarse y no siempre con la mejor luz. El lector identifica a Enrique con Rafael y Enrique pasa periodos de irritación con su mujer y vive un affaire con una de sus amigas. "Eso no me preocupó. Mis dos primeras novelas también son muy autobiográficas", apunta.

Antes de publicarla, sí la dejó leer a miembros de su familia. "Para los padres de mi mujer podía ser extraño ver a su hija reflejada como un objeto sexual, pero no se disgustaron con el libro", cuenta. Y añade: "Lo que suele sorprender es darse cuenta de que son personajes secundarios".

ADN