La prensa dice

13 dic
2008

Nestor Burma en la niebla, por Miguel Sánchez Ostiz

Léo Malet (1909-1996) fue un notable autor de novelas policíacas y también el protagonista de una intensa biografía novelesca sostenida por una vida azarosa en la que, además de la escritura, hubo oficios muy diversos, poesía, artes plásticas, participación en el grupo surrealista, compromisos políticos entre el trotskismo y el anarquismo, prisión, altas y bajas vitales que marcaron su obra y sus pasos. Una personalidad que se revela plenamente en su Journal secret (1997).

Nestor Burma, su detective, es un personaje deslenguado, de verbo florido (es preciso elogiar el esfuerzo de Luisa Feliu, su traductora), agrio en ocasiones, tierno en otras, vagamente libertario, que mantiene unas peculiares relaciones de desconfianza y desprecio con el orden establecido y sus representantes, alguien que conoce bien las calles más recónditas de un París que iba a ser derribado poco a poco; las calles más populares y proletarias, por haberlas pateado sin descanso, escenario de las vidas de los marginales, los descampados de los vagabundos, los nómadas, la «gente del viaje». Una poética de la errancia callejera cercana a la de Prévert y también a la de Jacques Réda.

Niebla en la puente de Tolbiac es un buen exponente de esos «nuevos misterios de París» proyectados por Malet hacia 1954, cuando decidió que su detective investigara una serie de casos que tuvieran como escenario los distintos distritos de París. Hasta 1959 aparecieron diecisiete novelas; entre ellas, esta dedicada al distrito XIII, la actual Chinatown, escenario de un misterioso caso de atraco protagonizado por viejos anarquistas que pasaron del activismo político visionario a la delincuencia común (con un toque de exotismo gitano muy presente en el extrarradio de la época).

A Nestor Burma el barrio de la rue de Tolbiac, sobre todo cuando la niebla cae como plomo en sus calles, le trae malos recuerdos, pero es a Léo Malet a quien verdaderamente se los trae. Sabe de qué habla cuando habla de la miseria. Los «vegetalianos» a los que se refiere en esta novela son los mismos con los que vivió en su época de mayor penuria en el París de 1925, cuando quiso llegar a ser cantante del cabaret La vache enragée. Estricta novela policíaca o no, cercana a veces al fantástico social de Mac Orlan, Malet sabía de qué hablaba cuando lo hacía de las calles del infortunio y la mala suerte.

ABC