La prensa dice

21 nov
2007

Un escondite en la Holanda nazi, por Eva Díaz

Libros del Asteroide publica en español "La hierba amarga" , la odisea de la escritora holandesa y judía Marga Minco durante la ocupación nazi.

SEVILLA.- La hierba amarga (1957) comienza el día de la fiesta judía del Séder donde se toma el pan ácimo y las hierbas amargas para conmemorar el éxodo. Y ocurre cuando Europa se estremece con la Segunda Guerra Mundial, con el tránsito macabro de los trenes que llevan judíos -y también a resistentes, apátridas y disidentes- a los campos de exterminio. La editorial Libros del Asteroide ha publicado en castellano por primera vez la novela La hierba amarga (Her bittere kruid) de la escritora holandesa Marga Minco (1920), que vivió una experiencia semejante a la de Anna Frank, la niña judía oculta en una casa de ámsterdam durante la ocupación nazi. La historia de Marga Minco comienza en Breda, donde vive con su familia. Ella trabaja como periodista en el diario local De Bredasche Courant, pero con la invasión alemana en mayo de 1940 y por presiones del partido nazi holandés se ve obligada a dejar su empleo. La hierba amarga, traducida por Julio Grande y con prólogo del escritor Félix Romeo, desvela con una pavorosa transparencia y sinceridad los hechos terribles sucedidos a partir de esa fecha. «La hierba amarga es la historia de una huida: la de la familia Minco de los nazis. Y además la de otros muchos holandeses judíos que sufrieron el mismo tormento que los Minco», apunta Romeo. La familia regentaba una sastrería en Breda, ciudad del sur de Holanda de donde tienen que escapar. Pero antes de eso, el horror se cuela de forma imperceptible con todas esas prohibiciones que comenzaron a padecer los judíos y que relataría Anna Frank en su Diario cómo los judíos enemigosa: «Las leyes antisemitas se sucedieron unas a otras con velocidad vertiginosa: los judíos se vieron obligados a llevar una estrella amarilla; los judíos tuvieron que entregar sus bicicletas; los judíos no pudieron viajar en tren y no se les permitió conducir coches; sólo se les permitía hacer sus compras entre tres y cinco de la tarde en las tiendas especialmente marcadas con el rótulo ’establecimiento judío’». Marga Minco relata con absoluta naturalidad -sabiendo que escribe desde el futuro conocido por ella y también por el lector- la escena en la que la familia se reúne para coser la estrella identificatoria de los judíos en las prendas. «Cogimos los abrigos del perchero y nos pusimos a coserles las estrellas. Bettie lo hacía minuciosamente, con pequeñas puntadas imperceptibles». Con La hierba amarga, Marga Minco obtuvo el Premio Vijverberg y se considera como una de las grandes novelas de la literatura holandesa contemporánea. Minco, autora también de obras como De andere kant (1959), Een leeg huis (1966), De val (1983) o De glazen brug (1986), perdió a toda su familia. Y en esta novela narra cómo fue hospitalizada en Utrecht mientras sus padres se encontraban en Amersfoort y la reclusión de su familia en el ghetto de Amsterdam, una ciudad llena de sombras, «húmeda y oscura». La escritora Marga Minco pasaría la guerra refugiada en un escondite. Tuvo que cambiar la identidad y soportar la culpa de haber sido la única superviviente de su familia.

El Mundo