La prensa dice

1 sep
2006

Sátira soviética, por Ana Camallonga

La que algunos consideran la mejor sátira soviética del último medio siglo llega a las librerías españolas con un retraso de más de tres décadas respecto de la fecha de su publicación en París, lo que implica que el autor, que tuvo Ia osadía de burlarse en sus páginas de los fundamentos del sistema soviético aún vigente, sufrió (¿lo dudaba alguien?) la condena del régimen, el exilio y hasta la pérdida de la nacionalidad en aquel momento. Al leer su obra maestra, que arremete contra todo lo más sagrado, de Stalin a los planes quinquenales, al menos se puede decir que Voinóvich se ganó la deportación por méritos propios, ya que Vida e insólitas aventuras... no disimula su intención de a¡ranca¡ carcajadas al lector a costa del anquilo sado funcionamiento de un sistema político absurdo hasta el delirio. Su protagonista es una especie de soldado Svejk perdido en medio de una burocracia aún más inoperante que la que refleja la obra de Hasek. Destacan personajes como el presidente del koljós, el alcohólico y corrupto Gólubiev, o Gladishov, sabio local y presunto inventor de una planta capaz de producir patatas y tomates a la vez. Especialmente hilarantes resultan episodios como el de la reunión espontánea del pueblo de Krásnoie tras el anuncio de la ruptura del pacto germano-soviético, que obliga a las autoridades locales a dispersar a los congregados y a volverlos a reunir para lograr un mitin "espontáneo, pero controlado’, según la consigna oficial, o el secuestro por parte de Chonkin de todos los integrantes de la Policía Secreta de la zona, que pasa desapercibido a los mandos. Voinóvich, lejos de la amargura, parece querer demostrar que la naturaleza humana es más fuerte que los totalitarismos.
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