La prensa dice

23 mar
2012

Reseña de "Un mundo aparte" en El Diario Vasco

Vivir sin piedad en Arkangelsk

Por Iñigo Urrutia

[Para leer esta reseña en El Diario Vasco, descárgate el PDF adjunto]

Hay testimonios que radiografían con mayor o menor fortuna situaciones límite. ‘Un mundo aparte’ pertenece a otra categoría porque es excepcional. Una disección del horror –quizás más una vivisección del mal– con la que Gustaw Herling-Grudzinski (Kielce, Polonia 1919-2000) cartografía el sufrimiento en los campos de concentración soviéticos. Padecimientos físicos indecibles, automutilación, sentimientos encanallados, relaciones de esclavitud pura y dura y, por encima de todo, un sistema penitenciario, el de los campos de trabajos forzados, eficacísimo para desintegrar la personalidad y voluntad humanas. «¿Acaso se puede vivir sin piedad? El campo le enseñará que sí se puede». Herling-Grudzinski sobrevivió, al final de forma agónica, en el de Arkangelsk durante dos años, y en este relato testimonia con extremada lucidez los sentimientos encontrados –el odio, la compasión, la indiferencia, la crueldad– que se enseñorean no sólo entre esclavos y guardianes, sino también entre los propios presos –«en el recinto de aislamiento, los más fuertes mataban impunemente a los más débiles y se quedaban con su pan»–, sometidos a unos padecimientos que llevaron su capacidad de resistencia a unos límites extraordinarios. De hecho, cientos de miles no los soportaron. La inmisericorde maquinaria del gulag configuró un ecosistema para la cautividad en el que la burocratizada paranoia estalinista llegó a su apogeo. Es cierto que hay otros relatos de la literatura gulag –Solzhenitsyn, Shalamov...–, pero con ‘Un mundo aparte’ el lector asiste sobrecogido a una descripción de una enorme calidad literaria, tan veraz como objetiva, a lo Primo Levi, de hasta dónde puede llegar el sufrimiento humano.

El Diario Vasco