La prensa dice

31 mar
2012

Reseña de "Un mundo aparte" en Babelia

Un mundo aparte

Por Marta Rebón

[Para leer esta reseña en Babelia, descárgate el PDF adjunto]

A nadie puede sorprenderle que Camus, tras ahondar en esta novela, dijera "todo el mundo tendría que leerla, tanto por lo que es como por lo que dice". Cabría añadir "por cómo lo dice", pues lo que sobresale en este texto, pionero en desvelar las brutalidades del infierno blanco ruso y acogido en su época con escepticismo entre sectores de la izquierda europea, es, además de su gran valor documental, su alta calidad literaria. En él, el escritor y crítico polaco Gustaw Herling hace una disquisición sobre los campos de trabajo soviéticos, fruto de su observación y sus vivencias como recluso en un lager cerca de Arjánguelsk entre 1940-1942. ¿Su delito? Intentar cruzar la frontera lituana y tener un apellido que, trascrito al ruso, se parecía al de un mariscal alemán: argumentos de peso, a ojos de las autoridades soviéticas, para acusarlo de espionaje. Un ejemplo de que la “teoría del derecho soviético se basa en la premisa de que no hay personas inocentes”. El microcosmos concentracionario, donde se impone el hambre, el frío y el trabajo extenuante, es un laboratorio de la condición humana por el que pululan "almas muertas". Interesado en el aspecto moral de esta situación totalitaria, muestra la corrupción del individuo en un medio sórdido. A los episodios escabrosos –una violación en grupo, el linchamiento a un encargado de interrogatorios, automutilaciones- se suceden otros más amables, como la emoción de ver una película musical o la lectura clandestina de Apuntes de la casa muerta de Dostoievski. Para sobrevivir en el Gulag, "mar de suciedad, humillación y cinismo", hay que tender un hilo fino a la libertad. Y la libertad significa no degradarse: conservar la voluntad, tener esperanza, sentir piedad. "En la llama de la humanidad: un automartirio voluntario". Una meritoria edición de un clásico de la literatura concentracionaria en espléndida traducción, esta vez, de su lengua original.

El País