La prensa dice

11 mar
2012

Reseña de "Todo" en Diario de Pontevedra

Cuando la vida da otra oportunidad

Por Tomás Ruibal

[Para leer esta reseña en el Diario de Pontevedra descárgate el PDF adjunto]

La novela arranca con el encuentro de RL, un hombre de cincuenta años que regenta un negocio de pesca deportiva en un pequeño pueblo, con June, la viuda de un amigo que murió once años atrás, y cuya muerte condiciona la vida posterior de ambos.

Esta magnífica novela tiene muchos puntos en común con ‘El río de la vida’, la obra de Norman Maclean que inspiró la conocida película de Robert Redford: especialmente, los paisajes naturales de Montana y del noroeste americano y la manera en que esos elementos naturales condicionan la vida de los personajes, su percepción del mundo y las opciones de que disponen. En común con ese libro tiene también otros elementos -sólo en apariencia anecdóticos- que condicionan la mentalidad de los protagonistas: la abundancia de ríos, cordilleras, parques naturales, etc. La presencia de esa naturaleza de forma tan ineludible, decide sus opciones laborales y de ocio, en cuestiones como la afición a la pesca, que en ‘El río de la vida’ era toda una metáfora de la visión del mundo del protagonista y que aquí es también un referente de varios de esos personajes. Lo que parece una variante del tema de las segundas oportunidades, puesto que June ha decidido vender su casa, olvidar el pasado, y el lector intuye que ella y RL se plantean seguir recordando al desaparecido juntos, es en realidad el punto de arranque de una historia que toma otros caminos. RL vive con una hija Layla, a la que nunca ha sido capaz de educar como le gustaría, con el regusto que la culpa le deja, y sintiéndose incapaz de elegir el mejor camino para la última época de su vida. Esa suma de elecciones que cada uno de los tres protagonistas está a punto de efectuar se ve alterada por la aparición de otros dos: Edgar, un universitario que trabaja en la tienda de RL, casado y padre de un niño, que se enamora de la hija de su jefe tras sufrir un accidente de pesca, y Betsy, una antigua novia del propio RL, que reaparece para pedirle que le acompañe a unas sesiones de quimioterapia. Canty maneja con gran soltura a los personajes, combinando la evolución psicológica vital de los protagonistas con la mencionada dependencia de una naturaleza arrolladora y el planteamiento de conflictos esenciales al ser humano: el papel de la muerte, la enfermedad y la vejez, la maternidad incluso, puesto que Layla, que recuerda a un novio poeta y poco constante, queda embarazada… Todos esos conflictos aparecen presentados mediante unos diálogos directos, combinados con el monólogo interior o la aparición de la voz narradora, de manera ajustada y sin interrumpir el hilo de una narración que fluye fresca, llena de matices, en el que hay incluso espacio para trazar un pequeño retrato de la vida en un pueblo americano, de la presencia de la política o las diferencias con las grandes ciudades y las zonas industriales del país. Un libro magnífico y un escritor del que hay que estar pendientes.

Diario de Pontevedra