La prensa dice

10 oct
2012

Reseña de "Mátalos Suavemente" en el suplemento Culturas de La Vanguardia

Disparar diálogos

Por Sergi Siendones

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Cuando Quentin Tarantino irrumpió en escena con un doblete inigualable en dos años (Reservoir dogs, 1992 y Pulp fictíon, rSS+), se habló mucho de su talento para la verborrea desbordante y de sus diálogos deliciosamente intrascendentes. Lo que muchos quizá olvidaron es que invenciones hay pocas y evoluciones, muchas. En el origen de aquel gusto por dedicarle más tiempo al diálogo sucio e ingenioso que a los disparos se encuentra en buena medida el escritor George V. Higgins, recuperado ahora por Libros de1 Asteroide. La editorial barcelonesa publicó el año pasado una nueva traducción aI castellano de su primera y mejor novela -Los amigos de Eddie Coyle (ya editada en 1973 por Noguer como El chivato y en 1994 en catalán por Edicions 62). Y este año, coincidiendo con el estreno de la adaptación dirigida por Andrew Dominiky protagonizada por Brad Pitt, publica la tercera novela de Higgins, Mátalos suavemente.

Nacido en la ciudad de Brockon (Massachusetts, EE.UU) en 1939, George V. Higgins trabajó como abogado y fiscal, escribió para el Boston Herald y The WaIl Street Joumal, entre otros medios, y fue profesor en la Universidad de Boston y en el Boston College. De los siete años que pasó trabajando en cargos del gobierno relacionados con el crimen organizado heredó un conocimiento de los bajos fondos de Boston en los setenta que le iba a permitir dar credibilidad a sus novelas. Higgins destacó por un hiperrealismo capaz de unir la novela negra con el costumbrismo a través de los diálogos. Personajes que hablan por los codos, no solo del trabajo que tienen entre manos (venta de armas, atracos, drogas, asesinatos..), sino también de batallitas, de otros tipos, de la vida en prisión, de sus mujeres, de sexo, deporte, apuestas... Conversaciones media¡te las cuales, al mismo tiempo que avanza la historia, se introduce al lector en la cotidianidad de la vida entorno al crimen. Puede que todo ello ahora no resulte novedoso, pero si tenemos en cuenta que Los amigos de Eddíe Coyle fue escrita en 1970, la cosa cambia.

Eddie Coyle no es ni un héroe ni un antihéroe, es un pringado, hablando claro. Le trincaron y ahora se tiene que enfrentar a un juicio que sabe que va a perder. Por eso necesita ayud4 necesita amigos. Uno podria ser el agente Dave Foley, al que le ofrece información a cambio de que haga una llamada. Otro podría ser Jackie Brown, a quien le compra armas, y oho Jimmy Scalisi, a quien se las vende. El problema es que aquí nadie es amigo de nadie. Ni malos, ni buenos, ni códigos, ni ideales. Sólo intereses. La cuestión para todos es ir tirando, sobrevivir. Por su partg Jackie Cogan, el protagonstadeMátalos suavemente (Cogan’s Tlade en la versión original de 1974), es especialista en solucionar problemas. Se mueve entre la chusm4 pero no pertenece a ella. No pertenece a nadie. Su objetivo es solucionar un atraco a una partida de póquer y, ante todo, cobrar por ello. Porque, como dice Brad Pitt al final de la adaptación, "América no es un pais, es un negocio". Una frase que no aparece en el libro, pero que casa perfectamente con el final de Los amigos de Eddie Coyle: " ¿No se termina nunca esta mierda? ¿Es que en este mundo las cosas no cambian nunca?". "Algunos mueren, los demás envejecemos, llega gente nueva, los antigros se marchan... Las cosas cambian todos los días". Pero apenas se nota".

George V. Higgins bebió de lospadres del género noir -Hammett, Macdonald, Chandler...- y declaró estar influenciado por los cuentos de John O’Hara, pero lo importante en su caso no es quién le influenció sino a quién hainfluenciado. Elmore Leonard es fan de Higgins, John Grisham es fan de Higgins, No¡man Mailer elogió a Higgins, Dennis Lehane escribe el prólogo de Los amigos de Eddie Coyle enj abonando a Higgins... David Mamet, Scorsese, el propio Tarantino -Los Soprano y The Wire- deben mucho a Higgins. E incluso me atrevería con James Ellroy. Nunca es seguro hablar de inventores, pero lo que sí se puede decir es que George v. Higgins le puso voz al suburbio con estilazo, y eso es algo que ha calado.

Culturas, La Vanguardia