La prensa dice

9 mar
2011

Reseña de "Los días contados" en El Occidental

Trilogía transilvana

Oyendo hablar de Transilvania pensamos automáticamente en el conde Drácula, quien supuestamente es originario de esta zona apartada en Los Balcanes. Hasta 1918 esta región montañosa llena de bosques formaba parte de Hungría y más tarde fue anexada por Rumania, porque después de la Primera Guerra Mundial, Hungría perdió dos terceras partes de su territorio.

Ya hace varios años que se tradujeron al español un número considerable de novelas de Sándor Marai, de las cuales algunas pocas son verdaderas obras maestras de la narrativa europea del siglo XX. No menos talento que Marai tiene su compatriota Miklos Banffy (1873-1950)quien perteneció a una de las dinastías aristocráticas más importantes de Transilvania. Es autor de tres grandes novelas que forman la trilogía transilvana: Los días contados (1934), Las almas juzgadas (1937) y El reino dividido (1940). Esta obra monumental de alrededor de mil 600 páginas fue prohibida por los gobiernos comunistas de Hungría y Rumania después de la Segunda Guerra Mundial y sólo en la década de los años ochenta fue reeditada en Hungría. Cuando la hija del autor traduce la trilogía al inglés, ésta se convierte en un gran éxito en el mundo anglosajón y en el año 2009 la editorial Libros del Asteroide de Barcelona publica la trilogía en español.

La crítica compara la obra de Miklos Banffy con la de Joseph Roth, quien de forma magistral describe en varias de sus novelas la decadencia del imperio austro-húngaro, cuya nobleza impresionaba con el esplendor y el refinamiento de su vida social. Roth estaba enamorado de la Viena del emperador Francisco José y en su novela más famosa, La marcha de Radetzky, describe con ternura la sociedad austriaca de la época. Roth no oculta que esta sociedad decadente está en plena descomposición moral y está destinada a desaparecer, pero aún así la quiere.

Así como la decadencia de la nobleza transilvana y húngara se refleja en la narrativa de Banffy, se manifiesta la decadencia de la nobleza parisina y siciliana en el ciclo de novelas de Marcel Proust y en El gatopardo de Giuseppe Tomasi di Lampedusa. En todos estos libros flota un aire finisecular.

Los dos protagonistas principales de Los días contados y de las dos siguientes novelas de la trilogía son los nobles Bálint Abády y su primo László Gyeröffy. El primero es huérfano de padre y su madre se dedica a administrar las tierras de la familia. Al haber concluido sus estudios en Viena y en una universidad de la provincia húngara, Bálint entra al servicio diplomático, pero después de pocos años regresa a Transilvania, donde es elegido diputado. El joven político está lleno de buenas intenciones y no se da cuenta de que el administrador de las propiedades de su familia compró los votos para su elección. Bálint cumple con sus obligaciones de diputado y siempre está dispuesto a ayudar a los demás, pero sus grandes ideales chocan con el mundo real que no conoce.

Su primo László es huérfano de padre y madre y quiere aprovechar su talento musical para convertirse en un gran artista. Sin embargo se deja distraer por la vida social.

Pasa mucho tiempo en el casino, donde pierde grandes cantidades de dinero. Está enamorado de su prima Klára que rechaza a un noble importante de Viena quien pide su mano, porque prefiere a László. Así no se realizan los sueños de la madrastra de tener acceso a la corte de Viena. Su madrastra está indignada, porque Klára rechaza las convenciones sociales para casarse por amor. Son los padres quienes casan a sus hijas según intereses familiares y saben impedir los matrimonios por amor. Finalmente, la familia logra convencer a Klára de no casarsecon László, porque éste se dedica al juego.

Bálint está perdidamente enamora de una mujer casada, cuyo marido es un patán y déspota que jamás le daría el divorcio. Está a punto de suicidarse, porque para ella la muerte es la única posibilidad de separarse de él.

Estos dramas amorosos tienen como telón de fondo grandes cacerías, bailes suntuosos, duelos de honor, carreras de caballos y banquetes. La acción se desarrolla en los castillos y palacios de Transilvania y en Budapest, donde las familias nobles también tienen casas. A veces se traslada la acción también a un lugar turístico de Italia. El autor describe los constantes conflictos entre los partidos políticos. Los nacionalistas húngaros quieren mayor autonomía política con respecto a Viena. Los húngaros se sienten oprimidos por los austriacos y los rumanos de Transilvania por los húngaros. También hay conflictos con las minorías croata y eslovaca de Hungría. La monarquía austro-húngara se enfrenta constantemente a un parlamento que está dividido y cuyos diputados no tienen ideas políticas convincentes. Mezquinos intereses personales dominan la política y muchos no toman en cuenta a Bálint, quien tiene grandes ideales y sueña con un mundo más justo. Un idealista como él no puede salvar el mundo podrido y corrompido del imperio austro-húngaro.

A pesar de todas las debilidades que tienen los nobles de la trilogía, cuyos días son contados y cuyas almas son juzgadas como dicen los títulos de las primeras dos novelas, el lector siente cierta simpatía por ellos. A pesar de todas sus deficiencias la decadente sociedad austrohúngara sigue fascinando a los lectores de nuestro tiempo. Miklós Banffy nos introduce con fina comprensión y gran sensibilidad en la vida de sus personajes siguiendo el ejemplo de Marcel Proust. Desafortunadamente no podemos apreciar toda la belleza y posible musicalidad de su estilo, porque no tenemos acceso al original húngaro, pero la traducción directa del húngaro de Eva Cserháti y Antonio Manuel Fuentes Gaviño parece lograda.

El Occidental

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