La prensa dice

27 nov
2011

Reseña de "Las crónicas de la señorita Hempel" en Menorca

Los secretos de una profesora inexperta

Por Lluís Vergés

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El gran maestro de la teoría y práctica literarias Jorge Luis Borges decía que “cuando en la ficción nos encontramos con un verdadero personaje, sabemos que ese personaje existe más allá del mundo que lo creó”. La protagonista de “Las crónicas de la señorita Hempel” es uno de esas figuras cargadas de vida que solo la novela es capaz de inventar. Esta es una de las magias que logra la literatura, hacernos conocer a personas imaginarias más profundamente que muchas de la realidad. El grado de intimidad con el que llegamos a alcanzar con un buen personaje de novela es mucho mayor que el que, a menudo, tenemos con individuos con los que nos relacionamos a diario. En el mundo real casi todos defendemos nuestra intimidad mientras que en el universo de la novela los autores consiguen hacernos entrar en la mente de sus protagonistas y conocer hasta sus secretos más recónditos.

Cuando comienza esta deliciosa novela de Sarah Shun-lien Bynum (Houston 1972), Beatrice Hempel es una joven y poco experta maestra que enseña Lengua a niños de séptimo en una ciudad de Estados Unidos. La encontramos en un espectáculo escolar en la que ella no participa pero si sus alumnos. La descripción de esa función sirve para presentarnos a esta afable profesora y a algunos de sus pupilos que posteriormente seguiremos viendo en los ocho diferentes episodios que en total componen estas crónicas. Beatrice es una chica de 26 años que todavía se siente insegura respecto a sí misma y su lugar en el mundo y sobre lo que tiene que hacer para educar bien a sus bulliciosos alumnos y alumnas de trece años.

La novela nos va mostrando a Beatrice en distintos momentos de su vida, saltando de épocas sin que ello afecte en absoluto a la comprensión de la historia. Más tarde conoceremos a la Beatrice adolescente antes de imaginarse siquiera su destino de maestra o viajaremos con ella a una excursión escolar con sus alumnos. También seremos testigos de algunos de sus ligues o de sus relaciones con su novio, así como de los trabajos de Historia que encarga a sus pequeños estudiantes.

La señorita Hempel quiere ser una profesora cómplice con sus alumnos y por eso les hace leer libros como “El guardián entre en el centeno” o “Vida de este chico” de Tobias Woolf, pese a que ello le ocasiona alguna que otra protesta de los padres más retrógrados. En cualquier caso es consciente de que en la infancia y en el colegio muchos niños podían tener un talento infinito y ser una promesa y “ser todo a la vez: actriz, astrónoma, gimnasta, cantante, hasta que notabas que ibas perdiendo tus dones como un pájaro al mudar de plumaje (...) Y un buen día te dabas cuenta de que no había nada que se te diera realmente bien”.

Esta es la segunda novela de Sarah Shun-lien Bynum, una profesora de Escritura y Literatura de la Universidad de California a quien las crónicas de esta simpática e insegura profesora le valieron ser finalista del premio PEN/Faulkner y que la revista The New Yorker la eligiera como una de los veinte mejores escritores norteamericanos menores de cuarenta años.

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