La prensa dice

19 oct
2011

Reseña de "Las crónicas de la señorita Hempel" en Feuso

Una novela sobre una profesora norteamericana

Por Adolfo Torrecilla

[Para leer la reseña en Feuso, haz clic en el pdf que encontrarás a la izquierda.]

Con esta novela, la joven escritora norteamericana Sarah Shun-lien (1972) fue finalista del PEN/Faulkner Award. En ella, con un ligero trasfondo biográfico, se cuentan las vicisitudes que vive la señorita Hempel, que ha comenzado a trabajar como profesora de lengua, literatura e historia en un colegio.

Además, Hempel también aporta numerosos detalles sobre su vida privada, la relación con sus padres y hermanos, su matrimonio y el anuncio de su primer hijo. No se trata de una novela dedicada exclusivamente al mundo de la educación, aunque es la parte más interesante del libro, pues la autora ha sabido sacar mucho partido literario a la vida escolar.

En este sentido, hay momentos francamente brillantes, ya que Sarah Shun-lien, con mucha intuición, explica tanto las bambalinas de la preparación de las clases y la relación con otros profesores como las actuaciones en directo de la protagonista con unos alumnos muy variados que representan las luces y las sombras del mundo educativo. Para Hempel, todos son interesantes, los sabe tratar con corrección, descubre sus puntos débiles y sus potencialidades. La educación es el centro de su vida, y sabe que en eso consiste precisamente ser profesora: “la enseñanza –se lee en la novela- se había apoderado de ella como una infección leve pero inexorable; sus alumnos poblaban sus sueños, su vida privada, su manera de hablar”.

Hempel no una profesora que se desanime fácilmente. Al contrario, está dándole vueltas a sus alumnos y a las materias que tiene que impartir para acertar con la estrategia que despierte el interés de los alumnos por la lengua, la literatura y la historia. Sabe que, a veces, hay que ceder y hacer trampas, y ella misma es consciente de las tretas facilonas que usa para hacerse la simpática con sus alumnos.

Pero el objetivo es conseguir con ellos lo que su padre, un excelente personaje en la novela, la ha transmitido desde niña: que la actividad intelectual es más valiosa que las demás, la que proporciona más placer a las personas y la que permite una mayor realización personal. En eso consiste, pues, la enseñanza, aunque se trate de un trabajo complicado. Como ella misma piensa, “había tardado en descubrirlo, pero se estaba dando cuenta de que la enseñanza era un método de extorsión. Te pasabas la vida intentando sacar a tus alumnos una serie de cosas que ellos se negaban a darte: su atención, su trabajo, su confianza”.

El retrato que hace Hempel de la vida escolar no es idílico, pero sí muy realista.

Feuso