La prensa dice

4 feb
2014

Reseña de "La rata en llamas" en Crónicas Literarias

Por Juan José Castillo

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Reseña: La rata en llamas, de George V. Higgins

Creo haber leído La rata en llamas en el momento justo. Es una historia que gana bastante (llamadme loco) si se lee en autobús, tren, metro, es decir, si estás de viaje. Es uno de esos libros que vas a recordar por donde lo leíste. La historia (se podría trasladar a la actualidad perfectamente) recuerda a las decenas de idas de olla de la «people». Sucesos que podemos oír cualquier día en el telediario de a media tarde. Si los lectores de hoy recuerdan a Higgins, lo recordarán por su obra más conocida Los amigos de Eddie Coyle, cuya adaptación de la película fue protagonizada por Robert Mitchum y Peter Boyle. Realmente un juego al más puro estilo novela negra.

George V. Higgins (1939-1999), antes de convertirse en novelista fue abogado y periodista. Fue un escritor especial. Hay que serlo para escribir la considerada como una de las grandes novelas negras de la historia. Sus personajes son geniales, reales, vecinos tuyos. Dicen que George V. Higgins escribió Los amigos de Eddie Coyle (1970) y otras 27 obras posteriores, pero nunca repitió el éxito brutal de la primera. Aún no he tenido el honor de leer su primera obra pero tiene que ser soberana…, ya que La rata en llamas ya es para mí una de las mejores.

En España, la editorial Libros del Asteroide ha publicado este clásico y otra de sus mejores obras como Mátalos suavemente, recientemente llevada al cine por Brad Pitt como protagonista. Sinceramente friends, rara vez consigue el cine mostrar con frescura una verdadera novela negra. Sobre todo, su principal virtud, la calidad y los diálogos maestros.

En La rata en llamas, la mayoría de las ratas son seres humanos. Jerry Fein es una de las ratas, un tipo del que nos suena algo que trabaje como abogado de Boston y Slumlord a tiempo parcial. Jerry, rara vez aparece en los tribunales. Trabaja por teléfono, solucionando problemas a sus clientes del mundo del espectáculo, de una forma curiosa pero que le funciona. Sin embargo, tiene un problema que no le deja dormir. Tiene un bloque de pisos para alquilar y sus inquilinos, negros que se quejan de todo, no pagan el alquiler. Leo Proctor es otra de las ratas. Trabaja como personal de mantenimiento. Puede aislar un ático o poner grifos chapados de oro que se parecen a los cisnes sin apenas esfuerzo. Pero Leo también es un pirómano a tiempo completo. Es familia de un jefe de bomberos que lo engañó y endeudado, ha decidido “arreglar” las investigaciones con incendios sospechosos. Jerry encuentra en Leo la mecha que andaba buscando. El seguro de su vivienda lo cubrirá todo, un buen incendio hará que las ratas huyan, escapen para no volver. Encima, ambos ganarán dinero por ello. ¿Qué más se puede pedir? Las ratas tienen que irse algún día, ¿no?, dice.

Desde el principio, en La rata en llamas está claro que va a morir gente. No sabes si Jerry y Leo van a salirse con la suya u otros dos personajes que actúan paralelamente van a cortar de raíz la matanza que podría haber aquí. Esos otros dos a los que me refiero son dos policías ya avisados del plan.

La rata en llamas es una novela ligera, amena, de las buenas. De las que te mantienen en tensión y hace que te moleste tener que dejar de leer para seguir tu rumbo diario. Elmore Leonard se considera admirador y alumno de Higgins. Decía: “Nadie en la historia ha escrito unos diálogos tan escabrosos, divertidos, rayanos en la histeria ni tan poderosamente auténticos”. Otro grande de la novela negra, bostoniano también, es Dennis Lehane el cual asegura la calidad del maestro que escribió Los amigos de Eddie Coyle.

A Higgins no le interesa la descripción. Va como un tiro al centro de la diana. Y eso es lo que piden los que odian perder el tiempo con novelas sin sentido. La rata en llamas huele a quemado, tú mismo hueles así después de dejarla. Confiésalo: te gusta tener las manos calientes. No digas que no.

Juan José Castillo - Crónicas Literarias. Desde New York, Reseñas Literarias