La prensa dice

24 oct
2011

Reseña de "Cristianos" en Babelia

Cristianos

Por Javier Valenzuela

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Algunos se extrañan aún al saber que no todos los árabes son musulmanes, que los hay cristianos en Líbano, Siria, Palestina o Egipto. Pues sí, millones de árabes comparten lengua y cultura con sus compatriotas musulmanes, pero a la hora de rezar se dirigen a una cruz, son ortodoxos, maronitas, católicos, melquitas, nestorianos o coptos. ¿De dónde han salido? Fácil: sus ancestros habitaban Oriente Próximo antes de que, en el siglo VII, naciera el islam, eran los primeros seguidores de Jesús de Nazaret, los fieles de las primigenias, y muy divididas, iglesias orientales.

En Cristianos, el periodista francés Jean Rollin habla de los de Tierra Santa. Y cuenta cómo, a la par que se consideran descendientes de los apóstoles, que, a fin de cuentas, eran de allí, se sienten identificados con la causa nacional palestina. Esto les sitúa entre el martillo del fundamentalismo musulmán y la pared de la ocupación militar israelí. La presión es tal que, desde hace lustros, el éxodo de los cristianos palestinos hacia Occidente es incesante.

Cristianos es una crónica que, como todas las buenas, se lee como un libro de viajes. Sorteando los pesadillescos controles militares israelíes, Rollin visita iglesias, monasterios, cementerios, comercios, casas y restaurantes; charla con la gente y va contando sus historias. Como la de Alice-Mirza, administrativa en un hospital, a la que, a las cuatro de la madrugada, han despertado soldados israelíes que buscaban a su marido. Los soldados, relata Alice-Mirza, han irrumpido en la casa, la han registrado, han aterrorizado a los cuatro niños y no han dado con el marido, que pernoctaba en otro lugar. Al irse, le han dicho que si el marido no se entrega, lo matarán cuando lo vean. Así termina Rollin esta historia: "Como la mayoría, tal vez la totalidad, de los cristianos palestinos, Alice-Mirza tiene a una parte de su familia, la más numerosa, en el extranjero". Ya en las Cruzadas, los cristianos de Oriente, como contó Amin Maalouf, optaron por sus compatriotas musulmanes frente a los invasores europeos. Y en el siglo XX, muchos cristianos lideraron el nacionalismo árabe de corte laico y progresista. Con más razón en el caso palestino, donde su simpatía por la multiconfesional OLP de Arafat ha sido inquebrantable. Rollin cuenta, por ejemplo, la historia de William y Tania. William se implicó en la resistencia palestina, fue detenido y pasó dos años y medio entre rejas. Cuando salió, él, Tania y sus hijos se fueron de peregrinación a Lourdes.

Así son los cristianos de Tierra Santa, los custodios de la basílica de la Natividad y del Santo Sepulcro: artesanos de la madera de olivo, médicos y maestros, embotelladores de agua del Jordán, ingenieros y mecánicos, productores de buen aceite... Gente que, pese al espíritu de resistencia que comparten con los maronitas de Líbano y los coptos de Egipto, está en peligro de extinción. ¿Sobrevivirán a la ocupación de Israel, al acoso de los islamistas, a la indiferencia de los demócratas occidentales? Quién sabe, tal vez sí. Lo cuenta de esta guisa el padre Raed, párroco de Taybeh: "Si yo tuviera que ser el último cristiano palestino, me casaría y empezaría de nuevo".

El País - Babelia