La prensa dice

21 mar
2013

Reseña de "Bajo una estrella cruel" en Koult

Cuando la vida se con­vierte en mera supervivencia

Por Izaskun Gracia

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Heda Mar­go­lius Kovály (Praga, 1919–2010), nacida Heda Bloch, tenía 22 años cuando fue depor­tada junto con su fami­lia al gueto polaco de Łódż. Tan sólo tres años des­pués, en 1944, fue enviada a Aus­ch­witz, donde fue tes­tigo de la muerte de sus fami­lia­res en las cáma­ras de gas. Logró esca­par un año des­pués, cuando la tras­la­da­ban junto a otros pri­sio­ne­ros al campo de Bergen-Belsen, y con­si­guió lle­gar a Praga, donde se ocultó hasta el final de la guerra.

Des­pués de que el ejér­cito ale­mán aban­do­nara el país, Heda se reen­con­tró con su novio Rudolf Mar­go­lius y jun­tos comen­za­ron una nueva vida, impul­sa­dos por la liber­tad recién recu­pe­rada y por la pers­pec­tiva de recons­truir su patria –y sus vidas– bajo un nuevo régi­men. Pero la buena racha que había comen­zado con el fin del nazismo, des­gra­cia­da­mente, no dura­ría demasiado.

Rudolf, que había sido nom­brado secre­ta­rio de Estado de Comer­cio Exte­rior del gobierno comu­nista, fue injus­ta­mente acu­sado de alta trai­ción durante una de las pri­me­ras pur­gas esta­li­nis­tas (el famoso caso Slánský) y con­de­nado a muerte, tras lo cual Heda y su hijo Ivan fue­ron repu­dia­dos por todos los que los rodea­ban. Tras años de mal­vi­vir gra­cias a pre­ca­rios tra­ba­jos de tra­duc­ción e ilus­tra­ción no reco­no­ci­dos y a la ayuda de los pocos ami­gos y fami­lia­res que se man­tu­vie­ron a su lado, Heda se casó con el filó­sofo Pavel Kovály, con quien poco des­pués emi­gra­ría a Esta­dos Uni­dos y logra­ría comen­zar una nueva vida.

Durante los casi treinta años que abarca este libro (desde la depor­ta­ción a Polo­nia hasta su mar­cha de Praga, a la que no vol­ve­ría hasta 1996), ape­nas se vis­lum­bra un solo día sin sufri­miento. Ya sea debido al miedo a morir a manos de los sol­da­dos ale­ma­nes o al régi­men esta­li­nista, la ten­sión y la ansie­dad y, sobre todo, la lucha por sobre­vi­vir se con­vier­ten en una cons­tante en la vida de la pro­ta­go­nista y sus seres queridos.

No hay un día en el que pue­dan bajar la guar­dia, ni siquiera cuando su pri­mer marido con­si­gue el puesto de secre­ta­rio de Estado. A pesar de ser una época de rela­tiva tran­qui­li­dad, Heda relata con deta­lle cómo era su vida (cómo tenían que com­por­tarse y ves­tir, de qué tenían que hablar, qué tenían que opi­nar, en quién podían con­fiar…), ade­más de mos­trar el meca­nismo eco­nó­mico y polí­tico de un sis­tema enfermo y corrupto que resultó ser tan devas­ta­dor para Che­cos­lo­va­quia y sus habi­tan­tes como antes lo había sido la ocu­pa­ción alemana.

Si bien las trá­gi­cas viven­cias de la autora, su pri­mer marido y su hijo son estre­me­ce­do­ras a la par que fas­ci­nan­tes, este libro resulta espe­cial­mente valioso por ser un tes­ti­mo­nio de pri­mera mano sobre la vida bajo un régi­men totalitario.

Y no sólo eso. Bajo una estre­lla cruel resulta tam­bién impres­cin­di­ble para obser­var, una vez más, que bajo un sis­tema polí­tico injusto y cruel pocos son los que que­dan al mar­gen y se mue­ven fie­les al sen­tido común y muchos, des­gra­cia­da­mente, ya sea por egoísmo, como­di­dad o miedo, los que cola­bo­ran con la bar­ba­rie y se con­vier­ten en cóm­pli­ces de un horror que tarde o tem­prano tam­bién a ellos les aca­bará sal­pi­cando y de cuya man­cha no podrán jamás librarse.

Koult