La prensa dice

18 mar
2013

Reseña de "Bajo una estrella cruel" en el blog Los silencios que habitamos

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Sobrevivir al infierno parece una imposibilidad evidente. Hacerlo dos veces parece empresa quimérica para quien jamás haya tenido que enfrentarse a la difícil tarea de seguir respirando allí donde al ser humano se le niega hasta el aire. Bajo una estrella cruel: una vida en Praga (1941-1968) narra la experiencia de Heda Margolius Kovály (1919-2010), una mujer extraordinaria que vivió en el gueto de Lódz, vio morir a sus padres asesinados en Auschwitz en 1944, logró escapar durante un traslado a Bergen-Belsen y consiguió reunirse en Praga con su futuro marido, Rudolf Margolius (también superviviente de la Shoah), que alcanzó un puesto de relevancia como secretario de Estado de Comercio Exterior del gobierno checoslovaco y terminó siendo ejecutado tras ser acusado de alta traición. Bajo una estrella cruel comparte con otras obras de autores felizmente traducidos al castellano (como Gustaw Herling-Grudziński o Varlam Shalámov) su carácter de testimonio de supervivencia del espíritu humano bajo sistemas totalitarios ferozmente represivos, de las dificultad de sobrevivir con dignidad bajo esas fuerzas vitales modeladoras de vida (y muerte) de las que habla Heda Margolius Kovaly en las primeras líneas de su narración.

Es difícil salir indemne de la lectura de un libro tan conmovedor y, al mismo tiempo, tan desolador; un libro de una dulzura y una humanidad exquisitas incluso cuando lo que cuenta parece irreal, por terrorífico, y en el que incluso el lector no puede evitar sonreir por los ocasionales toques de humor que se cuelan por las costuras. Cuesta reanudar la vida como si nada, especialmente en estos tiempos de aparente paz y bienestar relativo en los que hasta hace poco nos creíamos a salvo. Quizás ahora resulte más pertinente que nunca la lectura de este libro, en una Europa en la que vuelve a crecer la desconfianza y donde de nuevo renace el viejo e indestructible fantasma del antisemitismo, entreverado ahora con nuevas formas de odio y fobias hacia distintos Otros. Donde sí resulta pertinente y diría que imprescindible esta lectura es en España, este país cainita y de memoria débil. No sé a otros, pero a mí no me cuesta tanto imaginar que de repente el país en el que vivo pudiera empezar a parecerse a la Praga de los cincuenta, esa ciudad donde las porteras de los edificios parecían tener tanto poder como el mismísimo Comité Central del Partido Comunista.

Cuando el engranaje de una sociedad corrupta y enferma se pone en marcha, nadie queda a salvo. Ni víctimas, ni verdugos. El testimonio de Heda Margolius Kovály nos recuerda que en toda situación hay quienes aceptan sin más apretar el gatillo, romperle las piernas al prójimo u obligar a un ser humano a arrastrarse por las cloacas de la vida. Personas con nombre y apellidos: vecinos, tenderos, electricistas, albañiles, maestros, guardas fronterizos, inspectores, obreros, doctores e incluso “amigos”, personas que por miedo (siempre el miedo), por comodidad o por pura indiferencia, eligen ponerse del lado de la barbarie. Al otro lado, del lado de quienes ya fuera por azar o por haber nacido del lado equivocado de la línea real o imaginaria que traza el poder (o las porteras de barrio), están las víctimas.

No me resisto a lanzar una advertencia a quienes quieran enfrentarse a la lectura de Bajo una estrella cruel intentando justificar, minimizar o restar importancia a muchos de los hechos que nos traslada el testimonio de Heda Margolius. Quienes conozcan la magistral obra del cineasta francés Claude Lanzmann, Shoah, entenderán la importancia de no restar un ápice de valor a sus palabras, de no intentar contrarrestar con argumentos de ninguna clase la fría biopsia de quien ha visto crecer a su hijo sin padre (asesinado por un régimen monstruoso) y sin abuelos, tíos o primos (asesinados por otro), en un cuchitril helado abandonado a las cucarachas gigantes y enfrentado a la indignidad y el rechazo de la sociedad por haber cometido el “crimen” de ser hijo de un ser humano íntegro y cabal. Los relatos de las víctimas no necesitan apostillas.

Heda Margolius Kovály murió en 2010, ya nonagenaria. A mí me habría gustado conocerla, haber tenido la oportunidad de agradecerle en persona su valentía por habernos dejado este libro como legado. Si salís de esta lectura tan conmocionados como yo, será porque incluso quienes nos creemos a salvo de toda clase de amenaza totalitarista, aún tenemos mucho que aprender. Porque creo, sinceramente, que de algunas cosas aún no nos hemos avergonzado lo suficiente.

FICHA DEL LIBRO

Bajo una estrella cruel: una vida en Praga (1941-1968), Heda Margolius Kovály

Editado por Libros del Asteroide (2013), con una excelente y cuidada traducción de Luis Álvarez Mayo, además de una portada impactante y preciosa que muestra a la protagonista y a su hijo Ivan paseando por las calles de Praga.

Puedes empezar a leer el libro aquí. La imagen que ilustra esta entrada corresponde a la portada del libro.

Los silencios que habitamos