La prensa dice

Reseña de "Bajo una estrella cruel" en el suplemento Territorios de El Correo

Tragedia colectiva

Por J. Ernesto Ayala-Dip

[Para leer esta reseña en el suplemento Territorios de El Correo, descárgate el PDF adjunto]

Heda Margolius Kovály (de soltera, Heda Bloch, 1919-2010) pertenecía a la clase medía judía de Praga. En 1941 fue confinada en un gueto de Polonia junto a su familia. Luego las autoridades los trasladaron a Auschwitz. Ella logró escapar y su familia fue gaseada. Una vez en Praga se reencontró con su novio de adolescencia y se casaron. Rudolf Margolius se afilió al Partido COmunista y en 1947 fue nombrado viceministro en el Ministerio de Comercio Exterior de Checoslovaquia. En 1948 se produce el golpe de estado comunista y las cosas comienzan ponerse peligrosas para cualquiera que no profese lealtad absoluta a la democracia proletaria. En 1952, el marido de Heda es acusado de conspiración y condenado a muerte, junto a otros trece acusados (entre los cuales está Artur London, el famoso protagonista de la película La confesión, con guión de Jorge Semprún, donde se registran las torturas de losc amaradas proletarios por el bien de la Revolución popular).

En 1956, Heda, con su hijo Iván de nueve años, se casa de nuevo. En 1968, después de la abortada primavera checa, huye con su hijo y su marido a los Estados Unidos. Regresa a Praga en 1956, donde fallece en 2010. Ahora se publica Bajo una estrella cruel, libro autobiográfico publicado en 1973 y escrito en inglés.

Les puedo asegurar que este libro emociona de verdad. Asistir a cada una de sus páginas es asistir a la historia de la Europa del Este del siglo XX. Sólo unos pocos capítulos están dedicados al paso de la autora por el campo de exterminio nazi. Casi todo el libro lo ocupa su experiencia comunista. El lento proceso de totalitarismo que se va instalando en su país con casi la anuencia de la población. El sistema de vigilancia, de chivatos profesionales, de arribistas ideológicos va carcomiendo todos los niveles de la vida pública y privada de los checos. Ponen la carne de gallina las descripciones del juicio que sufrió su marido, las penurias económicas y morales que tuvo que experimentar. El hambre, el frío y la enfermedad que tuvo que soportar junto a su hijo, por el sólo hecho de ser la mujer de un condenado a muerte por alta traición a la causa proletaria.

Les recomiendo con fervor la lectura de este libro. Esto ocurrió en un país europeo. Y no sé si tenemos suficientes garantías de que algún día no vuelva a ocurrir. Todo depende de que conozcamos exactamente la tragedia histórica que se vivió en un trozo de Europa.

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