La prensa dice

2 mar
2012

Reseña de "Alí y Nino" en El Confidencial

Alí y Nino

Por María Trincado - Librería Ontanilla (Madrid)

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Ali y Nino, envuelto en el misterio que rodea a su autoría, es una gran novela, diría que perenne, ya que han transcurrido 75 años desde su primera edición y no ha perdido nada de la frescura de su inolvidable historia de amor y de conflictos territoriales y culturales. Misterio porque no se conoce con precisión su autor ni el momento exacto de su composición, solo que fue editado en Austria en 1937 y atribuido a dos posibles escritores azerbaiyanos.

Las segundas lecturas, realizadas muchos años después de las primeras, me están deparando inesperadas y gratificantes sorpresas. Por ahora se llevaba la palma Un matrimonio perfecto de la genial Elizabeth von Arnim, ya que su relectura me ha gustado infinitamente más. En el caso de Ali y Nino -transcurridos doce años desde que lo leí- me ha encantado las dos veces, más todavía la actual, probablemente debido a que la veteranía es un plus y en relación con la lectura mucho más. También con el transcurrir del tiempo disfrutamos de un mayor nivel de consciencia, de una mayor apertura hacia la vida en sus diferentes manifestaciones y contextos, de una valoración selectiva pero más intensa de las expresiones de talento humano, de una búsqueda más inquisitiva de respuestas a nuestras preguntas más profundas, que nos arrastran a masticar los textos, a saborearlos y paladearlos, a estudiarlos y releerlos, a renovar el incomparable placer que el goce intelectual y espiritual depara.

Ali Kan Shirvanshir es un joven príncipe musulmán que vive en la ciudad de Bakú, en el actual Azerbaiyán, enclave de encuentro entre Oriente y Occidente a finales del siglo XIX, donde conviven también rusos, armenios, turcos, persas y georgianos. Y precisamente georgiana es Nino Kipiani, una joven de la que está enamorado desde pequeño. Ali vive bajo un estricto sentido del deber hacia la tradición histórica y cultural de sus mayores, ama su tierra con pasión y convive con los modos europeos sin conflicto. Pero de ahí a casarse con una cristiana se abre un aparentemente insalvable abismo; en primer lugar, deberá vencer la resistencia de su propia familia y luego la de Nino.

Sus sueños de una vida en común, de viajar y conocer los países europeos sobre los que han estudiado en el colegio y cuya literatura han leido se ven seriamente alterados por sucesivos conflictos bélicos que desbarataron y desangraron las sufridas tierras caucasianas frente al imperio ruso, la Gran Guerra y posteriormente la invasión soviética.

A través de los pensamientos y las amistades de Alí nos vamos introduciendo en un mundo pretérito, donde el exotismo oriental musulmán se nos muestra en un tono desenfadado, a veces incluso lírico, pero que nos produce un tremendo impacto, especialmente en lo referente al concepto sobre la mujer.

A la vez que es capaz de brindarnos textos como el que sigue, dirigiéndose a Ali: “Usted tiene alma de hombre del desierto, quizá haya una única forma verdadera de clasificar a los hombres: hombres del bosque y hombres del desierto. La seca borrachera oriental procede del desierto, donde el mundo es sencillo y sin problemas. El bosque está lleno de preguntas. Solo el desierto no pregunta nada, no da nada, y no promete nada. Pero el fuego del alma procede del desierto. El hombre del desierto tiene un solo sentimiento y conoce una sola verdad, que lo absorbe. Los fanáticos vienen del desierto; los creadores del bosque. Bien pudiera ser esta la diferencia principal entre oriente y occidente.”

El contraste entre párrafos de primitivismo y rudeza atávica y por el contrario otros de enorme delicadeza y poesía es la constante de de esta singular narración, que por fuerza -aunque todavía se ignore- tuvo que ser fruto de una experiencia personal del autor, por la potencia y la intensidad con que está plasmada.

La venganza de sangre, la enemistad de sangre es otra de las terribles tradiciones que surgen en la obra, “la venganza de sangre es el fundamento más importante del orden estatal y de las buenas costumbres, aunque los europeos no sean partidarios. El principio de la venganza de sangre no se debe alterar, ¿qué pasaría entonces? Los hombres se dividen en familias, no en pueblos. Entre las familias reina un equilibrio, si este equilibrio es destruido por la violencia brutal, por un asesinato, entonces la familia que haya atentado contra el equilibrio, que es voluntad de Dios debe perder a su vez a uno de sus miembros. Así se restablece el equilibrio.”

Cuántos ecos pueden tener todavía hoy estas palabras, cuán pesarosa vigencia no solo en pueblos musulmanes tanto asiáticos como norteafricanos, sino también en África negra donde con frecuencia las fronteras administrativas no tienen valor: la referencia auténtica es la familia, la tribu.

Kurban Said, pseudónimo del autor o autores de esta obra, nos catapulta desde la primera línea a un mundo muy lejano y extraño a nosotros. Con enorme facilidad atrapa nuestra atención e imaginación hasta desembocar en un final, que no queremos que llegue, pues intuimos que nos provocará un vacio muy difícil de llenar.

El Confidencial