La prensa dice

21 ago
2011

Reseña de "A sangre y fuego" en La gaceta de Salamanca

Lectura obligatoria

Por Javier Sánchez Zapatero

«Yo era eso que los sociólogos llaman un ‘pequeño burgués liberal’, ciudadano de una república democrática y parlamentaria. Trabajador intelectual al servicio de la industria regida por una burguesía capitalista heredera inmediata de la aristocracia terrateniente, que en mi país había monopolizado tradicionalmente los medios de producción y de cambio -como dicen los marxistas-, ganaba mi pan y mi libertad con una relativa holgura confeccionando periódicos y escribiendo artículos, reportajes, biografías, cuentos y novelas, con los queme hacía la ilusión de avivar el espíritu de mis compatriotas y suscitar en ellos el interés por los grandes temas de nuestro tiempo. »

A sangre y fuego, de Manuel Chaves Nogales, es una de las obras imprescindibles sobre la Guerra Civil Española”

TÍTULO: A sangre y fuego. Héroes, bestias y mártires de España
AUTOR: Manuel Chaves Nogales
EDITORIAL: Libros del Asteoride
AÑO: 2011
ARGUMENTO: Redactados entre 1936 y 1937, los textos de “A sangre y fuego” retratan distintos sucesos de la guerra que Chaves Nogales conoció directamente. El autor fue uno de los más importantes escritores y periodistas españoles de la primera mitad del siglo XX. Como director del periódico Ahora permaneció en Madrid desde el inicio de la guerra hasta finales de 1936, cuando el gobierno de la República se traslada a Valencia y él decide exilarse. La solidaridad y compasión por quienes sufren en carne propia los horrores de la guerra permiten a Chaves observar los acontecimientos de la contienda con una equidistancia y una lucidez asombrosas.


EN 1937, en plena Guerra Civil, en un tiempo en el que España era un territorio asolado lleno de odio, violencia y muertes, Manuel Chaves Nogales fue capaz de escribir “A sangre y fuego”, un libro lúcido y cabal que no se casa con nadie y describe el horror en el que se convirtió el país durante la contienda. Sorprende descubrir la mesura y la imparcialidad de un autor que se autodefinía como “pequeño burgués liberal, ciudadano de una república democrática y parlamentaria” y que criticaba con la misma vehemencia los ansias exterminadoras de ambos bandos. Quizá por eso el escritor y periodista fue uno de esos que no sólo perdieron la guerra, sino también la historia de la literatura, que sólo ahora, más de seis décadas de su muerte y gracias a la iniciativa de la editorial Libros del Asteroide de reeditar sus obras, parece reconocer la valía de quien durante años permaneció sumido en el más silencioso de los olvidos.
Defensor a ultranza de una libertad que se antojaba imposible en una España en la que ser independiente se consideraba un acto de disidencia, Chaves Nogales muestra en los nueve relatos descarnados y brutales que forman el volumen que la guerra, como reza el subtítulo del libro, estuvo protagonizada por héroes, bestias y mártires que pululaban a uno y otro lado de la trinchera. La barbarie del conflicto se presenta en todas sus aristas en unos textos que, inspirados en historias reales que el autor conoció durante el tiempo que permaneció en el Madrid sitiado, presentan las ansias sangrientas de los bandidos anarquistas de la Columna del Hierro y de los soldados moros que luchaban en el bando nacional con ansia destructora pero sin terminar de entender su papel en una guerra fratricida y cainita; la vida cotidiana durante el asedio de Madrid, marcada por los bombardeos franquistas, por el violento control de los milicianos y por la presencia de la intrigante quinta columna; la durísima represión que, azuzados por los discursos de Queipo de Llano, los terratenientes andaluces llevaron a cabo contra los trabajadores del campo, etc.

Semejante fresco, tan poliédrico como verdadero, transmite una sensación de violencia irracional y salvaje incomprensible de entender desde prismas contemporáneos. Chaves Nogales presenta la guerra como un estado de enajenación colectiva, como un tiempo en el que matar fue tan fácil que la vida del ser humano perdió su valor hasta límites insospechados y en el que, precisamente por eso, los actos de humanidad y de ética resultaron tan admirables como sorprendentes. Y en “A sangre y fuego” también hay lugar para ellos, a través de historias como la de la miliciana que perdona la vida de un dirigente falangista que, meses después, no tendría la misma piedad con ella, o la del “señorito” andaluz que se niega a delatar a los campesinos republicanos a los que ha visto huir de las ansias represoras de los falangistas. Esos, y no los que muestran su valor en el campo de batalla, son para Chaves Nogales los verdaderos héroes de la guerra, pues muestran la valentía de quienes, horrorizados por la violencia con la que hubieron de convivir, se negaron, como él, a ser cómplices de la barbarie.

La gaceta de Salamanca