La prensa dice

26 feb
2007

Reeditan la historia del bailaor Juan Martínez

En 1916 el baialaor flamenco nacido en Burgos Juan Martínez viajó hasta Rusia con su compañera, Sole, para ofrecer varios recitales de baile. Y sin darse cuenta ambos se ven inmersos en uno de los acontecimientos históricos más importantes del siglo XX: la caída del zar Nicolás II y del gobierno de Kerenski, la Revolución de 1917 y la posterior guerra civil que daría lugar a la llamada revolución soviética. La situación impide a ambos artistas españoles la salida del país hasta 1924, después de haber pasado por San Petersburgo, Moscú y Kiev. Años después, Juan Martínez y Sole coinciden en París con el periodista sevillano Manuel Chaves Nogales, a quien contaron sus peripecias rusas. Gracias a estas conversaciones, Chaves Nogales publica en la revista «Estampa» en 1934 el libro «El maestro Juan Martínez que estaba allí». La obra, perdida entre las librerías de antiguo hasta que la editorial Castillejo la reeditó en 1992, vuelve ahora a las estanterías gracias a Libros del Asteroide, que vuelve a publicar el texto original con un prólogo de Andrés Trapiello, quien define a Chaves Nogales como «el mejor periodista español junto con Larra». La obra es un «reportaje novelado» que relata los avatares a los que se ven sometidos sus protagonistas y cómo se las ingeniaron para sobrevivir. Por sus páginas desfilan artistas de la farándula, pródigos duques rusos, espías alemanes, chequistas asesinos y especuladores de diferente calaña. «En este caso el lector no sabrá nunca si quien estuvo «allí» realmente fue ese Juan Martínez o el propio novelista, o si por el contrario todo está urdido a partir de los testimonios escritos y orales de otras gentes ajenas a ambos», explica Trapiello para otorgar un lugar preponderante al autoren la historia. De hecho, el escritor leonés afirma que Chaves Nogales «era uno más de los escritores que quedaron sepultados por la guerra y la literatura, a diferencia de la mayoría de sus colegas, que o bien ganaron la guerra o bien ganaron los manuales de literatura». En este sentido, Trapiello cree que el libro que ahora se reedita es un «preludio de «A sangre y fuego» cuando ni siquiera en el horizonte español podía vislumbrarse la guerra civil», y hace hincapié en que aquel libro está «entre los pocos que pueden leerse de la guerra civil española, mucho más que otros que fueron durante tanto tiempo los oráculos de sus respectivos cuarteles generales». La «novela» sobre Juan Martínez, surgida gracias a un reportaje que el periodista sevillano estaba haciendo en París sobre los refugiados rusos en la ciudad francesa, «es un relato lineal, que tras una breve obertura, pasa a labios de Martínez. Podríamos considerar este libro sus mejorias rusas. No hay en ellas recuerdos íntimos. Martínez quiere contarnos lo que ha visto, más que lo que ha sentido. Esto en él es elemental. Martínez es elemental. Se gana la vida bailando, y bailará siempre que alguien le pague por hacerlo, sin importarle más. Considera que es una persona sin otra fortuna que la salud y la vida, y quiere conservar ambas. Para ello no dudará en brujulear cuanto pueda, engañando como un pícaro en lo menudo», detalla el prologuista. En cuanto al estilo, Trapiello dice que «Chaves le da a Martínez una literatura sin énfasis, la suya propia de periodista obligado a llegar a miles de lectores de toda clase. Chaves no es un artista de la palabra como otros periodistas, Ruano por ejemplo. Tampoco es un poeta, como Baroja. Chaves es un hombre que no explota recursos retóricos propios de los demagogos, de modo que a veces nos resultará áspero y poco efusivo» Además el escritor leonés subraya el mérito del periodista a la hora de publicar esta historia: «Las cosas que Martínez cuenta, porque las vio, fueron puestas en entredicho por muchos miles de hombres, que se negaban a admitir el fracaso de aquella revolución. El mérito de Chaves está no sólo en descubrir a Martínez en medio de las procelas parisinas, sino en creer lo que dice, y darle la voz al sentido común y, sobre todo, a las evidencias, por ásperas e inefusivas que resulten».

En difinitiva, para Trapiello este libro «es un reportaje admirable, original, pues no deja de ser curioso que revolución tan trascendente como la soviética la relate un especialista en castañuelas». No obstante, Chaves Nogales (1897-1944) fue compañero de generación de Camba, Ruano o Pla y perteneció a una estirpe de periodistas que, en los años 30, viajaron profusamente por el extranjero ofreciendo algunas de las mejores páginas del periodismo español de todos los tiempos. El periodista sevillano llegó a entrevistar, por ejemplo, al ministro de propaganda nazi, Joseph Goebbels.

ABC