La prensa dice

1 feb
2007

Perturbador viaje interior, por Jordi Amat

Ocurrió un jueves del mes de enero del año 1995. El novelista portugués José Cardoso Pires (San Joao do Peso, 192S - Lisboa, 1998) notó que sucedía algo raro, jamás se había sentido de aquel modo e incluso olvidaba el nombre de su mujer y dudaba del suyo. él no lo sabía, pero un error grave se había producido en la computadora central de su organismo: sufría una isquemia cerebral. Un fallo de la circulación arterial le estaba dañando peligrosamente las neuronas privándolas de oxígeno para respirar y azúcar para alimentarse.

Empezaba la "travesía por las tinieblas blancas, había dado los primeros pasos por el territorio de tinieblas del "anochecer de la memoria". De Profundis, vals lento es la crónica de aquel desasosegante aniquilamiento de la subjetividad: las neuronas afectadas hibernaron, otro que sí era él pero no lo era ocupaba su cuerpo, y la conciencia se le había suspendido.

En la excepcional carta-prólogo que abre el libro, el neurocirujano Joao Lobo Antunes -uno de los médicos que trató al autor de El delfín (1968)- asegura que este testimonio atestigua "cómo el genio creativo florece en el sufrimiento". Es exacto. Aunque pueda leerse exclusivamente como un intento de reconstrucción documental de la vivencia de la enfermedad, este experimento autobiográfico relata un atípico viaje mediante una prosa de altísimo voltaje lírico. El movimiento es escaso y el trayecto, limitado, ceñido a los pasillos y a la habitación que ocupó Cardoso junto a otros dos pacientes internados en el Hospital de Santa María de Lisboa, pero la distancia recorrida en calidad es enorme, sobretodo es profunda.

La fatalidad biográfica posibilitó la realización de un ejercicio de espeleología, la perforación de un territorio ignoto para la ciencia, aquel donde se desdibuja la identidad. Cuando Cardoso emergió, con el instrumental de la literatura construyó un relato fragmentario, de tempo posmodemo, que es una pequeña joya, inédita hasta hoy, perturbadora e inquietante.

Èxit (El Periódico)