La prensa dice

18 mar
2015

Entrevista a Antonio Scurati, autor de "El padre infiel", en El Mundo

Por Laura Fernández

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El bebé que mató a sus padres

Glauco Revelli no estaba preparado para ser padre. No estaba preparado para la inmersión en el mundo real, el verdadero mundo real, que ser padre supone. Tampoco estaba preparado para perder a su mujer. Ni para desaparecer. Porque eso es lo que ocurrió cuando nació su hija. Que todo desapareció. El mundo que había conocido hasta entonces, desapareció. Y su lugar lo ocupó uno mucho más cruel. Trágico y cruel. "Estamos demasiado acostumbrados a considerar cualquier cosa un acontecimiento, pero el único acontecimiento que puede haber en nuestra vida es el del nacimiento de un hijo", sentencia Antonio Scurati (Nápoles, 1969), el escritor que hay detrás de Glauco Revelli, y de la novela que protagoniza: ’El padre infiel’ (Libros del Asteroide).

"Vivimos francamente protegidos, en nuestra propia burbuja, no tenemos ni idea de lo que hay fuera hasta que nos topamos con ello", añade el escritor, que se topó con ello hace no demasiado. Y no acabó de entender qué demonios se suponía que debía hacer con todo eso. La idea del padre. "La idea del padre hoy en día está redefiniéndose. Para mí, el padre siempre debería ser aquella figura que sube un día una colina con su hijo, y le muestra el mundo. Le muestra el mundo y le dice que algún día todo eso le pertenecerá. El padre es el portador, en ese sentido, del legado. O lo era. Porque hoy en día el padre no hace eso. Hoy en día el padre tiene que estar presente en el parto, y no hay nada más biológicamente extraño que eso", dice Scurati.

El escritor está convencido de que la suya, y la de Glauco Revelli, "es la primera generación que vive esta profunda transformación" y que por eso, "en cierto sentido, es como si estuviéramos destinados a reinventar al padre". "Formamos parte de un proceso histórico muy largo que está llegando a su fin ahora", añade. Pero, ¿qué ocurre en ’El padre infiel’? Que se da cuenta de ese proceso. Los protagonistas, una pareja enamorada, empiezan a distanciarse a raíz del nacimiento de su primera hija. "Es curioso, es el fruto del amor, pero a la vez también es su muerte. Cuando la pareja alcanza su punto álgido, desaparece. Muere. Ya no existe. Da lugar a la familia", apunta el escritor. Narrado con una frialdad quirúrgica, el libro, suerte de diario íntimo del padre, va informando de todo aquello que tiene que ver con, al principio, el futuro nacimiento (clases preparto y ese tipo de cosas), y más tarde, la nueva vida en familia.

"La sociedad de hoy pretende hacernos creer que vivir es como estar de vacaciones, en una ruta turística perpetua, lo vemos todo, pero no tocamos nada. Pero cuando nace tu primer hijo es como si despertaras y redescubrieras que la raíz de la existencia es el sufrimiento. Es como si hubiéramos olvidado la idea del sentimiento trágico de la vida. Hasta el punto de resultar ridículos. ¿Acaso pretendemos parir sin dolor? ¿Es algo así posible? ¿Cómo hemos llegado a creérnoslo?", se pregunta Scurati, que insiste, siendo aún más gráfico: "No, la vida no es una mousse de Ferran Adrià, es un hueso". Un hueso duro de roer. ¿Y el mundo? "Es un lugar único. No es cierto que haya muchos, como pretende hacernos creer la modernidad, sólo existe uno, y dentro de ese mundo, la familia era sagrada. Ahora ya no", concluye el escritor que espera "no sonar reaccionario". "Sólo creo que estamos en un momento clave. Que Occidente está llevando a cabo un enorme experimento en ese sentido", añade.

Por Laura Fernández - El Mundo