La prensa dice

11 nov
2006

El otro de mí, por Félix Romeo

El escritor portugués José Cardoso Pires (1925-1998) sufrió una isquemia cerebral en 1995. El psiquiatra Joáo Lobo Antunes describe en el prólogo el estado en el que se encontraba: fonemas estaban parcial o totalmente sustituidos. Sin habla, escritura ni lectura, la Agencia Lusa fue concluyente: muerte cerebral, diagnóstico escandalosamente equivocado desde un punto de vista médico, pero humanamente certero). Estuvo ingresado en un hospital hasta que un día, casi mágicamente, recuperó sus facultades. En De Profundis contó el proceso de su enfermedad, y escribió su mejor libro: oscuro y luminoso, claro pero lleno de elipsis, lírico y eufórico, alucinado y lúcido, hipnótico y de alguna manera bajo control. A Cardoso le pareció su libro un vals, pero tiene algo de tango, y de fado. De la misma manera, el mejor libro de William Styron es Esa visible oscuridad, en el que habla de su brutal depresión, y el mejor libro de Harold Brodkey es Esta salvaje oscuridad: historia de mi muerte, en el que relata el terrible proceso de su sida. , se pregunta Cardoso Pires. De Profundis trata de ser una respuesta. Era él, porque se lo decían, pero era otro. Perdió la memoria, el habla y la escritura, no reconocía su propio nombre y entró en un periodo de muerte blanca, pero además perdió algo fundamental, los sentimientos: reconocer sus virtudes y sus males como significantes sentimentales en contrapunto con la conciencia de nuestra identidad>. En ese tiempo de memoria congelada le asaltaban a veces pensamientos, y el más recurrente tenía que ver con la locura, trastorno del que de alguna manera era consciente, como un eco del pasado. De Profundis está escrito con el impulso de una iluminación y termina como una acción de gracias hacia quienes hicieron que el proceso fuera humano. , escribe al final del libro José Cardoso Pires, de frases, y tampoco la ciencia es un sagrario de tecnologías.
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