La prensa dice

17 feb
2016

Artículo sobre "Viaje a la aldea del crimen" de Ramón J. Sender en El Mundo

Por Alfredo Valenzuela

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El reportaje de Ramón J. Sender que hundió a Manuel Azaña

"Viaje a la aldea del crimen", publicado en 1934 sobre la represión de Casas Viejas (Cádiz) y reeditado ahora por el sello Libros del Asteroide, demuestra la fuerza del periodismo narrativo.

"Viaje a la aldea del crimen", publicado en 1934 por Ramón J. Sender sobre la represión de Casas Viejas (Cádiz), es uno de los reportajes que desmienten que el periodismo narrativo y sus consecuencias políticas -la dimisión de Manuel Azaña como presidente del Gobierno- sean un invento norteamericano.

Así lo ha razonado el periodista y editor Antonio García Maldonado, prologuista de esta edición de "Viaje a la aldea del crimen. Documental de Casas Viejas" para la editorial Libros del Asteroide, sello que ya ha rescatado a otros grandes periodistas españoles que supieron convertir su oficio en un arte narrativo, como Manuel Chaves Nogales, Gaziel, Josep Pla y Augusto Assía.

Según García Maldonado, "es un reportaje que alimentó la ’leyenda negra’ contra Azaña, un relato que lo condenó, sobre todo porque no procedía de la derecha, sino que está escrito por un republicano que culpó al entonces presidente del Gobierno de haber sido quien dio la orden de matar" para sofocar la rebelión campesina de signo anarquista que se produjo en Casas Viejas en enero de 1933.

"Es un reportaje primoroso, mantiene la tensión narrativa y describe muy bien los ambientes, pero se equivocó al señalar a los culpables, y contribuyó a la caída del Gobierno republicano socialista", ha señalado García Maldonado sobre las consecuencias de aquella historia, publicada primero en prensa en 1933 en forma de serial de veinte crónicas y reescrito en 1934 con estructura narrativa.

García Maldonado ha considerado que, si no a salvo de responsabilidad política por los hechos de Casas Viejas, Azaña quedó libre de responsabilidad penal, como demuestran sus diarios de aquellos días -un texto no escrito para ser publicado, ha advertido-, en los que el entonces presidente del Gobierno muestra su desconcierto, su extrañeza ante los hechos de Casas Viejas y su asombro por cómo se saltaron las órdenes de mando.

El prologuista ha asegurado tener la intuición de que en vida de Sender este "documental" no volvió a editarse por tratarse de "un libro con responsabilidad política" que contribuyó a la dimisión de Azaña, y por haber comprobado el autor -o haber intuido igualmente- que se equivocó en la atribución de responsabilidades.

García Maldonado ha recordado que Sender "purgó su pecado" sobradamente, ya que su esposa fue asesinada por los sublevados en los primeros días de la Guerra Civil, mientras que él se integraba como miliciano en una de las columnas que actuó en la sierra madrileña.

En enero de 1933 se produjo una revuelta en Casas Viejas que fue brutalmente sofocada por las fuerzas del orden republicanas, con veinticinco muertos y el incendio de varias viviendas campesinas, y desde el primer momento hubo dudas respecto a la versión oficial de los hechos.

Varios periodistas se desplazaron enseguida a Casas Viejas para recabar más información, entre ellos Ramón J. Sender, ya por entonces famoso escritor y quien el 19 de enero publicó en el periódico ’La Libertad’ la primera de una serie de crónicas sobre lo sucedido.

Meses después, Sender, cuya obra literaria en el exilio acabaría convirtiéndole en uno de los más grandes escritores españoles del siglo pasado, aprovechó la información recopilada por la comisión parlamentaria y el posterior juicio a los mandos que dirigieron la represión para reestructurar y ampliar los textos y darles forma de narración más extensa.

Fruto de ese trabajo fue este libro, considerado por sus nuevos editores "un texto clave para entender las profundas tensiones políticas y sociales a las que tuvo que hacer frente la Segunda República española".

Por Alfredo Valenzuela - EFE (Sevilla)