La prensa dice

25 feb
2012

Artículo sobre "Todo" en La Voz de Galicia

Gente corriente

Por Xesús Fraga

[Para leer este artículo en el suplemento Culturas de La Voz de Galicia, descárgate el PDF adjunto]

Cumplir cincuenta años suele llevar aparejada una celebración simbólica: en lo individual, con lo que implica para la biografía de uno, pero también en lo generacional y en el entorno más inmediato. ¿Pero qué ocurre cuando la celebración llega a este punto y el homenajeado no está? Este es arranque de Todo, la novela que la crítica ha señalado como un hito en la carrera del norteamericano Kevin Canty (Lakeport, 1953; para fans, hermano de los Canty de la banda Fugazi). Taylor habría cumplido cincuenta el 5 de julio y, para honrarlo, su viuda, June, y su mejor amigo, RL, se sientan en la ribera de un río para beberse una botella de whisky. Después se les suma la hija de RL, Layla, ya en edad universitaria. Esta conmemoración íntima dura ya once años, los mismos que Taylor lleva muerto. Y June decide que llegó el momento de pasar página.

Todo es una novela de gente corriente. Los anónimos habitantes de unos Estados Unidos tan hermosos como desolados. La belleza de los parajes de Montana donde RL y su compañero de trabajo, Edgar, pescan y sirven de guías a los turistas, esconde también el insoportable peso de la soledad, el deseo insatisfecho de buscar un nuevo horizonte y el vacío de una inmensidad que caracteriza a un país que en el fondo es un continente. Rl, un tipo común, que lleva una dieta nefasta y bebe demasiado, que hace tiempo que ha renunciado al lujo de las aspiraciones, se ve confrontado no tanto por la ausencia de su amigo sino por las mujeres que han quedado en su vida: la viuda de Taylor, su hija Layla y su madre, Dawn, y una antigua novia, Betsy, quien se instala en su casa durante el tiempo que dura un tratamiento hospitalario.

La novela recrea a través de los detalles de sus vidas y los pequeños sobresaltos (o grandes, como el accidente que sufren RL y Edgar) que las jalonan, con una prosa que se apoya en el diálogo y renuncia a los meandros de la de Richard Ford, por poner un ejemplo de otro escritor que se ha ocupado de la cotidianidad estadounidense. El resultado es una novela que busca la emoción en una mirada compasiva sobre los personajes y cuya esperanza en reinventarse desde el convencimiento de que existe y uno se merece una vida mejor es el motor que mueve la narración.

La Voz de Galicia