La prensa dice

25 ene
2012

Artículo sobre "Rescate" de David Malouf en El Periódico

Cuéntamelo otra vez

Por Enrique de Hériz

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Es fácil resumir Rescate como una recreación de algunos pasajes de La Ilíada: muere Patroclo en la guerra, su hermanastro Aquiles venga su muerte matando a Héctor y vejando su cadáver; Príamo, padre de Héctor, acude al encuentro de Aquiles para entregarle la mitad de las fortunas de Troya (de ahí el rescate del título) en pago para recuperar el cadáver. Fácil y erróneo. La mayoría de estos sucesos tienen apenas una mención marginal en el texto clásico. Revisitar ese paisaje troyano y estos personajes solo tiene sentido (y mucho) desde la modernidad.

En un brevísimo y muy oportuno apunte final, Malouf cuenta que su primer contacto con las historias de Homero lo propició una maestra que, al no poder mandar a los niños al patio porque llovía, los entretuvo con aventuras de La Ilíada. Eso ocurrió en 1943 y la mente del niño Malouf no desperdició la obvia conexión entre aquellas guerras lejanas y la amenaza de bombardeos en su Brisbane natal.

Claro. Pero no es eso lo que hace de Rescate una historia moderna. O, mejor, atemporal. Su gran mérito es insertarse en la tradición para darle una nueva inyección de vida. Al fin y al cabo, Homero estaba fijando una tradición oral previa, dando forma más o menos definitiva a historias que ya venían contándose; satisfaciendo el ansia que las grandes historias clásicas generan, el deseo de que nos las vuelvan a contar. Y Malouf, aquí, se dedica a eso. A satisfacer, en un texto aparentemente pequeño, en una novela que por error podríamos descartar como menor, nuestro deseo de volver a oír una gran historia de héroes de verdad, de los que incluso lamentan serlo.

Malouf centra casi toda su historia en el viaje que Príamo emprende para encontrarse con Aquiles, con el acierto de concederle compañía: un carretero que lo lleva, un ser simple, alguien con quien hablar. Es decir, alguien con quien contar historias.

NARRAR / No hay ninguna novela grande de verdad que no cumpla con la obligatoria función de ser a su vez un homenaje (un atisbo, una muestra de perplejidad, una reflexión) en torno a la necesidad de contar historias y al arte que hemos creado para satisfacer dicha necesidad. Rescate cumple esa función con creces, con regodeo incluso. Además, resuelve con un acierto solo esperable de un autor en plena madurez una interesante paradoja estilística: trabaja con materiales muy genéricos, legendarios y abstractos (la pérdida y el dolor, la identidad por medio del relato, la memoria) y sin embargo nos introduce en ellos con un lenguaje cargado de precisión, de concreción, de exactitud.

El resultado, en algunos momentos, es de una belleza conmovedora. Por eso es erróneo explicar Rescate como una mera recreación de un instante clásico. Milagrosamente, sus personajes se bajan del tapiz de la historia académica y demuestran estar vivos. La inquietud de Aquiles en las primeras páginas y su dolor posterior son absolutamente contagiosos. A uno le da por pensar que Malouf se conformó con un título tan aparentemente anodino, tan de película televisiva de sobremesa, precisamente para transmitir la idea de que con este material de alta cultura, con esta fuente clásica y académica, se puede escribir un texto que contenga a la vez la enorme belleza de la sabiduría y la emotividad a flor de piel de un buen thriller.

3 RESCATE

David Malouf

Trad. Vanesa Casanova

Libros del Asteroide. 191 pág. 16,95 €

El Periódico