La prensa dice

18 may
2011

Artículo sobre Manuel Chaves Nogales y la reciente publicación de "A sangre y fuego"

Memoria de Manuel Chaves Nogales, liberal

Por Sergi Doria

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En la ensangrentada piel de toro de 1936 solo quedaba espacio para héroes, bestias y mártires. No para un liberal como Manuel Chaves Nogales. En noviembre, el director de «Ahora» y cronista de «Estampa», se exilia a París con su mujer y su hija enferma de tuberculosis. En una humilde pensión escribirá «A sangre y fuego»: la tragedia de la Tercera España pisoteada por el fascismo y comunismo.

Las apisonadoras totalitarias calentaban motores en Europa y acariciaban España. En Paracuellos cavan fosas y Queipo amenaza con los moros desde Radio Sevilla. Orwell denuncia en «Homenaje a Cataluña» la estalinización de la República. Malraux publica «L’Espoir» y rueda la «ilusión lírica». Le agasajan los «intelectuales antifascistas» del Komintern que el periodista retrata con maestría: «El poeta Alberti con su aire de divo cantador de tangos, Bergamín con su pelaje viejo y sucio de pajarraco sabio embalsamado y María Teresa León Palas rolliza con un diminuto revólver en la ancha cintura».

Chaves Nogales se sitúa con Pla, Gaziel y Camba entre los más lúcidos cronistas de los años republicanos. En el gélido enero parisiense, mientras cuida a su hija, diagnostica cuándo la estupidez y la crueldad enfermaron España: «Los caldos de cultivo de esta nueva peste, germinada en ese gran pudridero de Asia, nos lo sirvieron los laboratorios de Moscú, Roma y Berlín, con las etiquetas de comunismo, fascismo o nacionalsocialismo, y el desapercibido hombre celtíbero los absorbió ávidamente».

La guerra revelaba el virus incubado durante siglos que brotó con la República sin esperanza de vacuna. En la Barcelona del 36, Gaziel, director de La Vanguardia, sale escoltado por la Guardia Civil ante las amenazas de los que preparan la masacre de los considerados «facciosos». Es españolista para los «hunos» y demasiado liberal para los «hotros». Chaves Nogales vive esa misma situación: «Me consta por confidencias fidedignas que, aun antes de que comenzase la guerra civil, un grupo fascista de Madrid había tomado el acuerdo, perfectamente reglamentario, de proceder a mi asesinato como una de las medidas preventivas que había que adoptar». Sobrelleva la incautación por un «comité obrero» del diario «Ahora»: «Yo, que no había sido en mi vida revolucionario, ni tengo ninguna simpatía por la dictadura del proletariado, me encontré en pleno régimen soviético … Vi entonces convertirse en comunistas fervorosos a muchos reaccionarios y en anarquistas terribles a muchos burgueses acomodados. La guerra y el miedo lo justificaban todo».

Chaves Nogales desgrana nueve historias vividas «A sangre y fuego». Todas las declinaciones del «Viva la muerte». Bombardeos en Madrid; sangrienta revancha caciquil en el agro andaluz; retaguardia madrileña de checas y sacas; bandidos de la Columna de Hierro y moros desbocados; el expolio del patrimonio de los «consejos obreros»…

«A sangre y fuego» vio la luz aquel 1937 en Ediciones Ercilla de Chile y la norteamericana Doubleday («Heroes and Beasts of Spain»); un año después, se editó en Toronto. Luego, el periodista se puso a escribir el segundo acto del totalitarismo con la entrada de los nazis en París: «La agonía de Francia». Otra vez las maletas del exilio a Londres, donde morirá en 1944 con 47 años… Ser liberal en España, proclamó Larra, «es ser un emigrado».


Feliz recuperación

Con «A sangre y fuego» (1937), Libros del Asteroide restituye la obra de Chaves Nogales, después de «El maestro Juan Martínez que estaba allí» (1934), «Juan Belmonte, matador de toros» (1934) y «La agonía de Francia» (1941). Quedan por rescatar los reportajes soviéticos de «La vuelta al mundo en avión. Un pequeño burgués en la Rusia roja» (1929) y «Lo que ha quedado del imperio de los zares» (1931). En 1993, la Diputación de Sevilla publicó la Obra Completa de Chaves Nogales editada por la catedrática María Isabel Cintas Guillén. Autora del prólogo de «A sangre y fuego», trabaja en la biografía del gran cronista sevillano.

ABC