La prensa dice

5 feb
2012

Artículo sobre "Levadura de malicia" en La Gaceta de Salamanca

Deliciosa lectura

Por Javier Sánchez Zapatero

[Para leer este artículo en La Gaceta de Salamanca, descárgate el PDF adjunto]

"El trigésimo primer día del mes de octubre apareció el siguiente anuncio en la sección de ‘Enlaces’ del Evening Bellman de Salterton: ‘El profesorWalter Vambrace y señora se complacen en anunciar el próximo enlace de su hija, la señorita Pearl Veronica, con el señor Solomon Bridgetower, hijo de la señora Bridgetower y del difunto profesor Solomon Bridgetower, vecinos de esta ciudad. La ceremonia se celebrará en la catedral de St. Nicholas, el día 31 de noviembre, a las once de la mañana’. Pocos lectores encontraron en la noticia algo fuera de lo común o dieron importancia a la coincidencia de que el anuncio se hiciera público el mismo día de la festividad de Halloween"

Tienen las novelas de Robertson Davies la habilidad de atrapar al lector a partir de una hecho trivial, un nimio punto de partida que, no obstante, logra esconder bajo su anecdótica apariencia las claves de todo un universo narrativo. En el caso de “Levadura de malicia” –la última de sus obras que la siempre sugerente editorial Libros del Asteroide ha recuperado en su catálogo-, la trama argumental se inicia con la publicación en un periódico local del falso compromiso matrimonial de dos jóvenes cuyas familias llevan años enemistadas. El ambiente de la alta sociedad de Salterton –escenario de “A merced de la tempestad” y “A Mixture of Frailties”, las dos novelas con las que “Levadura de malicia” forma trilogía- se verá sobresaltado por el falso anuncio nupcial. Las reacciones oscilarán entre la incredulidad de los responsables del periódico –incapaces de entender cómo han podido ser víctimas de una obra-, la indignación de las familias de los supuestos novios y la vergüenza de los afectados. Al mismo tiempo que el narrador va exponiendo el eco de la noticia y sus repercusiones en la sociedad, se van evidenciando los hilos que vinculan a los personajes de la novela, integrantes de un hermético microcosmos repleto de secretos, intrigas y ambiciones ocultas. Y es precisamente ahí, en el retrato de unos personajes que no son siempre lo que parecen, cuando se plasma la magistralidad de Davies, un escritor dotado como pocos para el retrato humano. Con inteligencia, ironía y una benevolencia poco habitual en la literatura, el autor canadiense es capaz de mostrar las mezquindades, debilidades y bondades de los personajes que pueblan el universo de la novela. Todos van desfilando ante el ojo analítico del narrador, que va saltando de uno a otro para configurar el mundo de Salterton y sus diferentes ambientes, desde el periodístico –son excepcionales los primeros capítulos de la obra, en los que se describen las rutinas de la redacción del “Evening Bellman”, el diario en el que se publicó el falso anuncio hasta el de la abogacía, pasando por el académico, el eclesiástico o el de los rituales –e hipócritas- actos sociales. Otro de los grandes valores de la novela atañe, sin duda, a su valor formal –disfrutable gracias a la fantástica traducción de Concha Cardeñosa-. El estilo de Robertson Davies es ágil, sutil y extremadamente preciso, hasta el punto de que uno diría que no sobra ni de las palabras utilizadas, ni tampoco ninguna de las reflexiones del narrador, y que la historia relatada difícilmente pudiera haber sido contada de forma diferente. Leyendo la obra, se tiene la sensación de que todo encaja: como en las auténticas obras de arte, todo parece milimétricamente calculado sin dejar de dar la sensación de frescura y naturalidad.

La Gaceta de Salamanca