La prensa dice

28 jul
2012

Artículo sobre "Algún día este dolor te será útil" en La Voz de Galicia

Un Holden Caulfield del siglo XXI

Por Xesús Fraga

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En el centenar de títulos que forman el catálogo de Libros del Asteroide figuran obras de autores que estaban inéditos en España o que se merecían una nueva vida editorial. Nombres como los de Robertson Davies, Nancy Mitford o Manuel Chaves Nogales son buenos ejemplos de esa literatura del siglo XX cuya calidad los transporta a través de las décadas hasta hoy. Pero el sello también ha publicado escritores contemporáneos cuyas historias nos hablan de nuestro tiempo, de nuestras pequeñas cotidianidades y nuestros grandes acontecimientos. A Edumndo Paz Soldán (Río fugitivo), Jean Claude Lalumière (El frente ruso) o Kevin Canty (Todo) acaba de sumarse Algún día este dolor te será útil, de Peter Cameron.

Un joven atípico

En su novela, Cameron (Nueva Jersey, 1959) nos sitúa en el verano de 2003, en la encrucijada vital de un adolescente de Nueva York, James Sveck. Hijo de un alto ejecutivo y de la propietaria de una galería de arte que acaba de vivir su tercera decepción marital, James es un chico al que le gusta la soledad, lee a Shakespeare y Trollope y cuyo paso por el instituto lo ha convencido de que no quiere tratos con sus coetáneos, y menos si se reúnen en grandes grupos. Un seminario gubernamental para jóvenes excepcionales celebrado unos meses antes del que tomó parte acabó en huida por su parte y reforzó su convicción de que asistir a la universidad será una pérdida de tiempo, lo que lo enfrenta directamente con su familia, incluida su hermana, a quien sus padres han prometido comprar un coche si logra que James cambie de idea. Sus ideas y actitudes parecen rebotar contra el muro de incomprensión de los adultos (y otros adolescentes), con la excepción de la psiquiatra a la que debe ver, en cuyas sesiones avanza lentamente, y su abuela, que se erige en figura de consuelo y refugio.

Cameron ha conseguido un Holden Caulfield muy verosímil y muy de su tiempo, dotado de una inteligencia que le podría abrir muchas puertas pero que en cambio se las cierra, sumido como está en un estado de incertidumbre y desorientación. Al fondo, como una sombra pálida pero persistente, los atentados del 11-S, cuya desazón colectiva parece resumirse en la imposibilidad del joven James de disipar los temores acerca de su futuro. Los chispazos de humor agridulce y de gran inteligencia, la capacidad de observación y de señalar las incongruencias del mundo adulto por parte de los adolescentes y esa sensación de estar solo frente al mundo remiten en esta historia al clásico de Salinger, retrato apoyado especialmente sobre una forma de hablar y el papel del lenguaje en la comunicación y su ausencia.

Ya de paso, Cameron satiriza el mundo del arte contemporáneo, las redes de contactos para solitarios, el mundo de las altas finanzas y el neoconservadurismo adoctrinador de su país, en una novela tan divertida como amarga y cuyo uso del monólogo y el diálogo cimentan en gran medida su eficacia. No hay aquí humor de trazo grueso, sino ironía de la fina y sutileza, como demuestra también en el tratamiento de la sexualidad y en cómo se presentan las hipocresías del mundo adulto. James Sveck es un personaje querible y memorable, genialmente acompañado por una galería de secundarios. El resultado, una novela hermosa y viva sobre lo que supone la confusión vital de nuestro tiempo.

La Voz de Galicia